El que más golpeado salió fue Luis Juez. El senador aseguró en la semana que se sintió “apuñalado por todos”, en un tiro por elevación al ex mandatario, con quien admitió tener una relación rota.
Para Rodrigo De Loredo tampoco fue sencillo. Un acercamiento reciente a Mauricio Macri lo había hecho entrar en confianza, aunque la noticia lo dejó “helado” y, tal vez, le hizo dar cuenta que puede ser utilizado como moneda de cambio en caso de que intente ser gobernador.
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La semana quedó condicionada por la reunión entre Macri y Llaryora.
Más allá de los impactos particulares, también hubo síntomas generalizados. Si bien no se conocieron los pormenores de la reunión entre Mauricio Macri y Martín Llaryora, la principal sospecha pasa por un ofrecimiento.
El mismo implicaría la colocación de un vicegobernador macrista para acompañar a Llaryora. Eso, claro, rompería las pretensiones de todo el resto de Juntos por el Cambio en Córdoba.
Con eso en la mente de casi todos los opositores, la confianza en Mauricio Macri decayó de manera generalizada. El hecho de pensar que el ex presidente se encuentra negociando el trabajo de la coalición local a sus espaldas es, al menos, deprimente.
Mientras tanto, en la vereda peronista los efectos fueron partidos. Por un lado, se registró la alegría de saber que la coalición opositora se llenó de preguntas con tan solo una reunión.
Pero por otro, se generó algo de tensión al ver que el peronismo cordobés podría acercarse al macrismo. Sobre todo de parte de los que aspiran a llegar a ser acompañantes de Llaryora.
En ese orden se encuentran Natalia de la Sota y Juan Manuel Llamosas. La diputada y el intendente de Río Cuarto se encuentran en carrera, aunque de confirmarse un acuerdo con el macrismo, quedarían relegados a esperar un periodo más para poder obtener protagonismo ejecutivo.
Eso, por supuesto, no gustó para nada. Sobre todo en De la Sota, a quienes algunos declaran como “alérgica” a Macri.
La amistad Macri-Schiaretti, el combustible
Ahora bien, ¿en qué se basan las especulaciones? En la amistad entre Mauricio Macri y Juan Schiaretti.
Ambos dirigentes sostienen una relación personal de décadas y por ello, siempre se jugó con la idea de una alianza política. Y esta vez no es la excepción.
En el imaginario de buena parte de Juntos por el Cambio yace la idea de que Mauricio Macri buscaría que Juan Schiaretti sea su vicepresidente en 2023. Y eso no suena descabellado si se tiene en cuenta que el gobernador de Córdoba se encuentra en su última etapa provincial, y con ganas de tener una última chance nacional (admitido por él mismo).
Mauricio Macri y Juan Schiaretti en una de las tantas visitas del Presidente a Córdoba. Foto: Archivo/Presidencia.
Mauricio Macri y Juan Schiaretti en una de las tantas visitas del Presidente a Córdoba. Foto: Archivo/Presidencia.
En ese orden, el acuerdo entre Llaryora y Macri sería el sello de una alianza peronista-macrista que, al día de hoy, no es más que una mera especulación de la tensa imaginación opositora. Aunque anclada, al menos un poco, en la realidad.
De ese acuerdo, surgiría la continuidad del peronismo en Córdoba a cambio de la compañía de Juan Schiaretti. Sin embargo, en el pasado ya sucedió algo similar, aunque no hubo tal alianza presidencial.
Nombres
De esta forma, la vicegobernación de Córdoba pasaría a ser un puesto clave en el futuro político de toda la provincia, y por qué no, del país. En relación a los nombres que se barajan en ese puesto, hay muchos escenarios posibles.
La realidad actual indica, sin saber de qué se habló en la cumbre Macri-Llaryora, que el intendente de Córdoba será acompañado por otro peronista. En ese escenario, pica en punta Natalia de la Sota, cuyo apellido es un imán de votos en el interior cordobés.
"(...) La pelea será, por lo tanto, entre Dómina y Barrionuevo, con el aditamento que el apellido De la Sota se encontrará mezclado en la disputa. La hija del gobernador, Natalia, es candidata a vice intendente del primero, algo que agregará un sabroso co
Ya en el plano especulativo, donde se hace realidad el peronismo macrista, hay dos nombres señalados. El primero es el ex secretario de Turismo de la Nación de Macri y ex funcionario del peronismo cordobés, Gustavo Santos.
Santos es el hombre de Macri en Córdoba y, si bien no mide lo suficiente, es el que mejor encaja en el puesto una vez ganadas las elecciones. Ya tiene experiencia en el Gobierno provincial, habiendo sido funcionario de Juan Schiaretti en dos periodos.
El segundo nombre que surge para una eventual fusión es el radical Carlos Briner, intendente de Bell Ville. Al igual que Pedro Dellarossa en Marcos Juárez, la cercanía de Briner con Schiaretti lo pondría en carrera.
Así, la danza de nombres podría ampliarse incluso más. Lo cierto es que el “peronismo macrista” es, por ahora, fruto del temor de quedarse fuera de carrera en varios casos.
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