En este contexto, la disponibilidad de motores se ha convertido en un punto crítico. En 2024, el gobierno de Estados Unidos propuso la transferencia de doce motores Allison T-56-A-15 bajo el programa Excess Defense Articles, una oferta que habría permitido recuperar parte de la capacidad perdida. Sin embargo, la propuesta no prosperó, privando a la Fuerza Aérea de una oportunidad concreta para reforzar su flota.
La falta de avance en esa transferencia resulta difícil de comprender, especialmente considerando que los T-56-A-15 equipan a la mayoría de los Hércules en servicio en América del Sur, dentro de un esquema de cooperación técnica promovido por el Comando Sur de Estados Unidos. A pesar de los enormes esfuerzos del personal técnico de la Fuerza Aérea, la flota muestra cada vez con mayor claridad el paso del tiempo: el C-130H TC-61, primera unidad incorporada en 1968, permanece fuera de servicio por hallazgos estructurales detectados durante su inspección en FAdeA, mientras que el L-100 TC-100, versión civil de mayor capacidad de carga, se encuentra inactivo desde hace años a la espera de definiciones sobre su modernización. A ello se suma la pendiente actualización del TC-60, que arribó desde Estados Unidos sin modernización en su aviónica. Estos tres casos reflejan el estrecho margen operativo con el que hoy trabaja la institución.
Como parte de los esfuerzos por sostener la flota, en diciembre de 2025 la Fuerza Aérea Argentina y FAdeA firmaron contratos por más de 19 millones de dólares, destinados a inspecciones PDM y recuperación de componentes del KC-130H TC-70 y del propio TC-60. Aunque estas iniciativas representan un alivio parcial, no alcanzan a revertir la escasez de repuestos ni la baja disponibilidad general. La fuerza continúa dependiendo de canibalizaciones internas y prolongados períodos de mantenimiento para mantener en vuelo un número mínimo de unidades.
El problema se agrava por la ausencia de un avión de transporte mediano que alivie la carga operativa de los Hércules. La baja de los Fokker F-27, con el fallido intento de recuperación de una unidad, y la falta de un reemplazo efectivo concentraron todas las misiones logísticas en los C-130, realizando tanto vuelos de abastecimiento y despliegues aéreos, hasta apoyo humanitario y traslado de personal".
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