Uno de ellos es Sergio Uñac, el gobernador de San Juan, quién desde hace algunas semanas se muestra cercano a su par cordobés, incluso tomando algunas partes de su discurso. El sanjuanino, aún integrante de la mesa de gobernadores que se sienta con Alberto Fernández, cuestionó en los últimos días el reparto de los subsidios al transporte, casi al unísono con Martín Llaryora, el intendente de Córdoba y principal heredero de Juan Schiaretti.
"Nuevamente San Juan, junto a todas las provincias del país, es rehén por una visión centralista de la Argentina", dijo el gobernador de San Juan. Ambos mandatarios celebraron varias reuniones en las últimas semanas, en las que habrían acercado posiciones a pesar de estar en dos mesas diferentes.
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Juan Schiaretti, el referente de varios de gobernadores.
Y lo mismo se podría estar gestando con otros gobernadores, que ven como Juan Schiaretti obtiene lo necesario para hacer campaña, mientras el manto corto del Frente de Todos los empieza a desproteger de cara a un año electoral. Más aún con la marca del cordobés abierta a sumar nuevos integrantes.
Las reuniones del ‘Gringo’ con diferentes dirigentes y referentes políticos de todo el país fueron una constante en los últimos meses, que dejaron entrever su actitud. Además de Uñac, estuvo con Gerardo Morales (Jujuy), Arabela Carreras (Río Negro), Ricardo Quintela (La Rioja) y otros tantos dirigentes de todas partes del país.
Además del transporte, Juan Schiaretti elevó otros reclamos comunes como el de los biocombustibles, los subsidios energéticos y los reclamos del campo. Todos ellos, posibles de acoplar nuevas voces, posiblemente cansadas de una gestión nacional que perdió el partido varios minutos antes del final.
Con toda esa apertura, no sería extraño que varios mandatarios más comiencen a hacer sonar sus voces en contra de Casa Rosada. Posiblemente, eso ocurra cuando los resultados de las encuestas se muestren irreversibles: nadie quiere mostrarse con perdedores.
Por lo bajo, la actividad es más que intensa. Y todo puede escalar rápidamente con una decisión de Juan Schiaretti: postularse.
Por el momento, su postura es expectante. Se sabe que el gobernador de Córdoba esperará a ver el desarrollo de los hechos, pero desde su círculo aseguran que lo ven animado a un “último baile” si las condiciones lo permiten.
Hasta ahora parece difícil que toda la buena imagen que el cordobés logró cosechar entre sus pares gobernadores se convierta en votos. La forma de catalizar ese potencial es lo que parece estar buscando.
En caso de que eso no suceda, de mínima habrá vendido su marca, Hacemos por Córdoba, como un modelo de gestión con una premisa concreta: autonomía provincial. Esto último, algo que muy pocos gobernadores conocen, pero que a todos les gustaría disfrutar.
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