Lo que sí evalúan las autoridades de Córdoba es implementar una nueva estrategia para el testeo. En este caso, ante la explosiva demanda de tests, se podría implementar el criterio de que toda persona que combine sintomatología con contacto estrecho sea diagnosticada clínicamente con coronavirus positivo, indicando el aislamiento consecuente, aunque es algo, que a priori, sería muy difícilmente aceptado por la sociedad cordobesa.
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La explosión de contagios en medio del calor.
En ese mismo orden, y muy atentos a la situación en Córdoba, el Ministerio de Salud de la Nación salió a explicar que “la situación es diferente” y que no ameritaría cuarentenas estrictas, que actualmente son socialmente impracticables. Al parecer, la vacunación estaría surtiendo el efecto deseado de parar las internaciones y los cuadros complicados, provocando únicamente cuadros gripales en gente vacunada.
No obstante, el aumento exponencial de casos positivos podría derivar en una saturación matemática del sistema sanitario por coronavirus. Cuanta más gente se contagia, porcentualmente crece el número de personas que sufren complicaciones a pesar de que parece ser una ola “inofensiva” en términos de letalidad.
De hecho, dos de cada tres personas que fallecieron en Córdoba por coronavirus en el 2021 fueron personas no vacunadas, es decir, sin ninguna dosis colocada, mientras que el tercero restante sufría alguna comorbilidad complicada. Este dato alentaría al Gobierno provincial a sostener y endurecer el pasaporte sanitario con tal de poder mantener abiertas las actividades recreativas, justo al comienzo de la temporada de verano.
De cualquier forma, los epidemiólogos piden prudencia a la hora de considerar a Ómicron (la que estaría causando tantos contagios) como una variante inofensiva. A Córdoba le faltan 500 mil personas con el esquema de vacunación completo.