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¿18 horas frente al celular? Los "screenmaxxers" explican por qué no piensan reducir su tiempo de pantalla

¿Es posible vivir 18 horas al día frente a una pantalla? Conocé a los screenmaxxers, el grupo que desafía críticas y defiende su conexión extrema al celular.

Mientras crecen los debates sobre la adicción a redes sociales y los daños del uso excesivo de pantallas, un grupo de personas no tiene intención de reducir su tiempo frente al celular. Los llaman “screenmaxxers”: individuos que pasan casi todo el día conectados y no lo ven como un problema. Algunos llegan a promedios de más de 18 horas diarias.

Lejos de sentirse culpables, argumentan que las pantallas les permiten trabajar, mantenerse conectados, manejar condiciones como TDAH o sentir control sobre su vida. En un artículo reciente de WIRED, varios de ellos explican por qué resisten la presión social de “desconectarse”.

¿Es esto un problema real o simplemente una adaptación al mundo actual?

¿Quiénes son los screenmaxxers y cuánto tiempo pasan realmente frente a las pantallas?

Morgan Dreiss, corrector de estilo en Orlando con TDAH severo entrevistado por WIRED, promedia 18 horas y 55 minutos diarios frente a la pantalla. “Prácticamente leo un libro o juego desde que me levanto hasta que me acuesto”, cuenta. Lee en la app Libby y mantiene desactivado el bloqueo automático para jugar un móvil que le paga por horas jugadas.

Brooke Williams, diseñadora de UX en San Francisco, registra 18 horas y 58 minutos al día. Sus familiares a veces muestran molestia, pero ella actúa como “Google y TMZ” para su familia, informándoles sobre noticias y muertes de famosos.

Estos casos extremos ilustran a los screenmaxxers: personas que maximizan el tiempo en dispositivos y no sienten la necesidad de bajar su uso, aunque la sociedad les recomiende lo contrario.

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El fenómeno "screenmaxxer": Usuarios que promedian más de 18 horas diarias frente a dispositivos defienden su derecho a la hiperconexión como herramienta de productividad y control.

Trabajo, aislamiento y conexión social: las razones detrás del uso intensivo

Para muchos, las pantallas no son un vicio, sino una herramienta esencial. Corina Diaz, de 45 años, trabaja en marketing de videojuegos desde una zona remota de Ontario, Canadá. Pasa mucho tiempo en pantalla por su empleo y porque las redes le permiten conectar con grupos especializados que no encuentra cerca de casa. “Las pantallas me conectan con las cosas que me importan”, dice, y las considera un “salvavidas” para combatir el aislamiento.

Daniel Ríos, programador que vive en Sudamérica tras años en el extranjero, usa Discord como principal forma de contacto con amigos que se fueron. “Cuando no estoy trabajando en la computadora, estoy jugando o viendo tele. Si no, estoy con el celular”, explica. No sale mucho y prefiere no reducir el tiempo en pantalla para evitar aburrirse en casa.

En estos casos, el exceso de pantalla surge de necesidades reales de trabajo y socialización en contextos de lejanía geográfica.

TDAH, control y rechazo al “pánico moral”

Morgan Dreiss vincula su alto uso de pantalla directamente con su TDAH: necesita hacer al menos tres cosas a la vez. Ve las advertencias sobre tiempo de pantalla como un “pánico moral” que patologiza la dopamina y busca un “chivo expiatorio” fácil.

Brooke Williams menciona su trastorno obsesivo-compulsivo y una “hipervigilancia” familiar. Estar conectada le da sensación de control: “Sé todo lo que puedo saber, puedo llevar un registro de las cosas”.

Corina Diaz afirma que el tiempo frente a la pantalla es un “problema secundario” comparado con el aislamiento social o el exceso de trabajo. “El tiempo que pasamos frente a las pantallas de forma constructiva está infravalorado, especialmente cuando contribuye a la accesibilidad, la educación y la socialización”.

Estos screenmaxxers no niegan posibles efectos negativos, pero sostienen que el foco debería estar en la calidad del contenido y no en las horas totales.

El debate: ¿adaptación al mundo actual o riesgo real?

Aunque estudios y debates legislativos destacan riesgos para la salud física, cognitiva y mental especialmente en jóvenes, los screenmaxxers resisten la idea de que menos tiempo en pantalla siempre sea mejor.

No todos buscan maximizar conscientemente sus horas; simplemente no ven razón para reducirlas. Algunos incluso sueñan con conectar la pantalla directamente al cerebro, como mencionó la periodista Taylor Lorenz en otra nota de WIRED.

Estas personas están inegablemente adaptadas a este mundo. Pueden ser juzgadas, pero su estilo de vida refleja cómo muchos ya viven con el teléfono como extensión constante de su rutina diaria.

¿Libertad de elección o dependencia digital?

Los screenmaxxers desafían el consenso actual de que menos pantalla es siempre mejor. Para ellos, las horas frente al dispositivo traen conexión, productividad, entretenimiento y control, no solo distracción.

Mientras continúan las batallas judiciales contra plataformas acusadas de diseñar funciones adictivas, este grupo defiende que las pantallas son un medio neutral cuyo impacto depende más del contenido que del tiempo total.

No esperes convencer fácilmente a quien pasa todo el día con el celular de que eso afecta negativamente su calidad de vida. Muchos se sienten cómodos exactamente así.

¿Cuál es tu promedio de uso diario del celular?

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