En ese sentido, un cirujano plástico de nacionalidad Suiza llamado Christian Köhler, implementó microchips subdérmicos en sus consultorios de las ciudades de Zug, Zürich y Schaan (Liechtenstein). Con un costo de 800 euros (500 por introducirlo y 300 por el producto), el sujeto microchipeado vuelve a su casa sin ninguna complicación, a un estilo de vida en donde puede prescindir de billeteras móviles como Paypal, de su Homebanking o del plástico de sus tarjetas, con el objeto de pagar las cuentas o efectuar transacciones de manera simple. “Creo que es genial porque si me roban todo durante las vacaciones, todavía tengo mi dinero conmigo”, dijo dijo Gianandrea Huonder, de 22 años, al periódico Blick.
Tal como el caso de un sociólogo español que compró online un kit de la empresa DSRuptive, que incluía los inyectores y el microchip, por un valor total de 200 euros, y que acudió a una casa de tatuajes debido a la necesidad de esterilización para proceder con la intervención de cuatro minutos sin complicaciones infecciosas.
Sumándose a la conexión inalámbrica vía microchips injertos a nivel intradérmis, una start up británica conocida como Bio Teq, también ha estado fabricando e insertando más de 500 implantes desde el 2019: unos microchips con tecnología NFC de alto estándar de seguridad, con un valor final de 299 dólares.
Guardando analogía con ello, la empresa estadounidense Three Square Market, la cual fabrica máquinas expendedoras desde Wisconsin, insertó microchips en sus empleados permitiéndoles el registro al ingreso laboral sin necesidad de tarjetas magnéticas, además de abrir compuertas con solo acercar la mano a un lector de tarjeta.
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