"Las bacterias son el centro de toda vida", agregó en pos de dimensionar la crucialidad de los microbios en nuestro entorno natural y cuerpo, lo que nos brinda una gran protección contra las enfermedades. Su paulatina desaparición consecuencia del uso médico o abuso de antibióticos para infecciones, se relaciona con la proliferación de casos de asma, diabetes y obesidad, según lo expuso.
Sin embargo, no sólo el verdugo es el efecto antibiótico que no distingue bacterias buenas de nocivas, sino que con el advenimiento de la Industrialización y su implicancia directa en los procesos de elaboración de comida, ultraprocesada o con bajo valor nutricional, las 100 millones de bacterias que conforman nuestra microbiota empezaron a reducirse de manera considerable.
“En los últimos 20 años, los brasileños redujeron considerablemente el consumo de frijoles, que era uno de los pilares de la dieta del país y una de las principales fuentes de fibra en la dieta", destacó el microbiólogo Christian Hoffmann, único representante brasileño que colabora con la Bóveda de la Microbiota. Cabe destacar que la fibra —encontrada en alimentos como lechuga, acelga, zanahorias crudas y espinaca, etcétera— sirve de sustento alimentario a las bacterias de nuestra flora intestinal, nos ayudan a adquirir los nutrientes y ayudan para que el bolo fecal sea consistente. Lamentablemente, la fibra natural está siendo desplazada por los alimentos ultraprocesados como papa fritas, verduras o snacks congelados.
En relación a ello, algunos países subdesarrollados y comunidades rurales estarían ganando la batalla, debido al consumo de alimentos caseros y frutas y verduras sin agrotóxicos (que liquidan las microbios saludables). Aunque se estima que para el 2050, la población que resida en áreas urbanas crecerá un 70 % más, así lo advirtió la OMS.
En cuanto a la baja carga microbial intestinal, según Maria Gloria Domínguez Bello, los pueblos originarios del Amazonas tienen más variedad de bacterias en sus intestinos -el doble- que el hombre moderno-urbano, lo que acreditó a través de un estudio de materia fecal.
"Y, cuando investigamos más a fondo, vimos que los pueblos que empezaron a tener contacto con los servicios de salud y empezaron a recibir antibióticos también sufrieron una pérdida de diversidad bacteriana muy rápidamente", develó la científica.
Ahora bien, el descenso de la microbiota del sistema digestivo humano también está ligado al aumento de partos por cesárea, ya que el bebé no tiene contacto piel con piel con los microorganismos de su madre dada la extremada asepsia, lo que sí sucede en un parto natural cuando la criatura sale a través del canal de parto topándose con bacterias fecales.
El primero de ellos proviene de la epidemiología. Los datos muestran una asociación significativa entre nacer por cesárea o el uso de antibióticos con mayor incidencia de algunas enfermedades, como el asma El primero de ellos proviene de la epidemiología. Los datos muestran una asociación significativa entre nacer por cesárea o el uso de antibióticos con mayor incidencia de algunas enfermedades, como el asma
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