Al respecto, la mirada británica ha considerado que Argentina perdió notablemente sus capacidades de ataque en relación a 1982, por lo cual un intento de recuperación sería muy poco probable. Al mismo tiempo, las fuerzas británicas han ido renovando sus capacidades de defensa del territorio ocupado alejando aún más la posibilidad de hostilidades argentinas.
Cabe recordar que sobre Argentina pesan sanciones para la incorporación de material bélico y renovación de sistemas de armas que contengan componentes británicos. Algo que alejó al país del mantenimiento de las capacidades de ataque, más allá de las sucesivas crisis económicas que han golpeado en el último siglo.
De esa manera, la lectura británica sobre la situación geopolítica de la ocupación habría encontrado el contexto predilecto para poder solidificar la presencia ilegal en las Islas Malvinas y extender sus planes de explotación de los recursos argentinos.
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Las fuerzas británicas no consideran una amenaza argentina.
El petróleo, objetivo central
Entre los avances que Londres se mostró dispuesto a ejecutar está la explotación de las reservas de petróleo que rodean las islas. En ese sentido, el gobierno ilegítimo de Malvinas estimó beneficios de hasta 270 millones de libras esterlinas anuales en impuestos a la actividad.
El proyecto central referido es Sea Lion, un desarrollo de explotación petrolera que espera alcanzar el pico de producción de cara a 2032. Según estimaciones británicas, tan solo ese plan podría generar hasta 250 puestos de trabajo directos y un ingreso total para las islas de 3000 millones de libras esterlinas.
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