El New York Times que entrevistó a varios forenses y a las fuerzas de seguridad de Israel que encontraron cadáveres en el sector de la fiesta Supernova, a lo largo de la Ruta 232 y en las kibutz, señalan que hay evidencia del abuso sexual cometido por Hamás: piernas abiertas, ropa rota y marcas de violación en sus genitales.
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Shani Louk, su cuerpo exhibido en una camioneta de Hamás.
De hecho, el Times vio fotografías del cadáver de una mujer que los servicios de emergencia descubrieron entre los escombros de un kibutz asediado, con docenas de clavos incrustados en sus muslos e ingle. El Times también vio un video, proporcionado por el ejército israelí, que mostraba el cuerpo de dos mujeres soldados israelíes, muertas en una base cerca de Gaza, con disparos en sus vaginas.
En uno de los videos que exhibe los crímenes de lesa humanidad de Hamás, a los que accedió las Fuerzas de Defensa de Israel y el New York Times, hay un cadáver encontrado en la Ruta 232 cerca de la 'rave israelita' masacrada: una mujer acostada boca arriba, con el vestido roto, las piernas abiertas y la vagina expuesta. Su rostro está quemado hasta quedar irreconocible y su mano derecha cubre sus ojos.
Se trataba de Gal Abdush, madre de dos hijos de un pueblo de clase trabajadora en el centro de Israel, que desapareció junto a su marido de la fiesta 'rave'.
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Gal Abdush, fue violada, ultrajada, torturada y parte de su cara quemada por Hamás, en el festival Supernova de Israel.
Esto claramente desmiente lo dicho en numerosas ocasiones por Hamás, quien niega los abusos sexuales y vejaciones contra los rehenes. Sin embargo, este mes, un informe de las Naciones Unidas afirmó que había "información clara y convincente" de que algunos rehenes sufrieron violencia sexual y que había "motivos razonables" para creer que se produjo violencia sexual durante el ataque del 7 de octubre.
Al respecto, un portavoz de Hamás, Basem Naim, le dijo al New York Times: "Para nosotros, el cuerpo humano, y especialmente el de la mujer, es sagrado", añadiendo que las creencias religiosas de Hamás "prohíben cualquier tipo de maltrato a cualquier ser humano, independientemente de su sexo, religión o etnia".
Encadenada a una cama y el abuso sexual de Hamás
Amit Soussana fue secuestrada en el kibutz Kfar Aza durante la emboscada de Hamás del 7 de octubre en la que el grupo terrorista mató a 1200 civiles y capturó a más de 250 personas, y que resultó en la represalia de las Fuerzas de Defensa de Israel que se cobró actualmente 32.000 vidas en Gaza.
La ciudadana de Israel de 40 años narra en primera persona su 'estadía del horror' en Gaza. Primeramente, según dice, la secuestraron de su kibutz unos 10 terroristas, quienes la golpearon, patearon y arrastraron hasta el enclave palestino: en su cautiverio sufrió numerosas lesiones, incluidas fracturas en la cuenca del ojo derecho, la mejilla, la rodilla y la nariz, y graves hematomas en la rodilla y la espalda.
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La casa de Soussana fue destruida en el ataque del 7 de octubre.
En Gaza, permaneció encerrada, sola y encadenada por su tobillo, además de ser violada a punta de arma. La sobreviviente sostiene que estaba encadenada a una cama, y que un terrorista -asignado a su “cuidado”- entraba a menudo en ese cuarto, le levantaba la camiseta y le tocaba el pecho, como una antesala de la violación que le infligiría.
Un día, el captor terrorista la desató de la cama y ella pensó que era para permitirle tomar un baño, sin saber que sería para inaugurar la violación.
Se acercó a mí y me apuntó con el arma a la frente... Él, apuntándome con el arma, me obligó a cometer un acto sexual con él Se acercó a mí y me apuntó con el arma a la frente... Él, apuntándome con el arma, me obligó a cometer un acto sexual con él
Muhammad, el terrorista, la había estado manoseando y acosando durante varios días hasta lograr su cometido atroz. En esta primera oportunidad, la obligó a ducharse y luego la arrastró a una habitación infantil adornada con adornos de Bob Esponja, donde, según ella, él la agredió sexualmente.
Según el relato de Soussana, éste le preguntaba en repetidas ocasiones cuando le vendría la menstruación: ella mintió en una oportunidad diciendo que le duraba más -para evitar ser violada-, pero esto al perverso terrorista más bien "le fascinó".
Todos los días me preguntaba: '¿Te vino la regla? ¿Tuviste tu periodo? Cuando tengas tu período, cuando termine, te lavarás, te ducharás y lavarás tu ropa' Todos los días me preguntaba: '¿Te vino la regla? ¿Tuviste tu periodo? Cuando tengas tu período, cuando termine, te lavarás, te ducharás y lavarás tu ropa'
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Amit Soussana, secuestrada por Hamás en los atentados del 7 de octubre, habla de la violencia que sufrió en cautiverio
Cuando, el terrorista de 'liberó' de la cadena, fue al baño para ducharse. “Me di vuelta y lo vi parado allí”, dijo. “Con el arma”, agregó ante el New York Times.
Soussana recuerda haber intentado cubrir su desnudez con una toalla de mano cuando él la golpeó y la obligó a quitársela.
Me sentó en el borde de la bañera. Y cerré las piernas. Y me resistí. Y siguió golpeándome y apuntándome con su arma a la cara. Luego me arrastró al dormitorio Me sentó en el borde de la bañera. Y cerré las piernas. Y me resistí. Y siguió golpeándome y apuntándome con su arma a la cara. Luego me arrastró al dormitorio
Una vez que terminó el abuso sexual, Muhammad mostró cierto remordimiento y le rogó que “por favor, no se lo diga a Israel”.
A los pocos días Soussana fue trasladada a otro escondite lejos de Muhammad. También pasó por lo túneles subterráneos de Hamás debido a los intensos bombardeos israelíes en la zona, ya que su persona serviría como 'moneda de cambio' para el grupo terrorista.
El terrorismo otorga 'poco valor a la vida'
En diálogo con New York Times, Amit Soussana relata que, tras su estadía con Muhammad, fue golpeada por otros terroristas en más de una docena de sitios, incluido dentro de los túneles de Hamás.
En una oportunidad, un grupo de captores le ataron sus pies y le esposaron las manos antes de suspenderla “como a una gallina” en el espacio entre dos sofás, y luego la golpearon, según le contó al New York Times.
Estuvo así durante unos 45 minutos. Me golpearon, se rieron y me patearon, y llamaron a otros rehenes para que me vieran Estuvo así durante unos 45 minutos. Me golpearon, se rieron y me patearon, y llamaron a otros rehenes para que me vieran
Soussana fue finalmente liberada el 30 de noviembre, junto con otros 105 rehenes, durante un breve alto al fuego y canje de prisioneros entre Hamás e Israel.
Las atrocidades que narró Soussana concuerdan con el duro testimonio del israelí Raz Cohen, un consultor de seguridad, que sobrevivió a los ataques del 7 de octubre escondiéndose en el lecho de un arroyo seco cerca de la 'rave' Supernova: recordó que a unos 36 metros delante de él, una camioneta blanca se detuvo y sus puertas se abrieron de golpe.
Cohen afirmó que entonces vió a cinco terroristas, vestidos de civil, todos con cuchillos y uno con un martillo, arrastrando a una mujer por el suelo. Era joven, estaba desnuda y gritaba.
“Todos la rodearon”, dijo Cohen y habló de una mujer secuestrada que fue víctima de una violación en manada. “Entonces, uno de ellos levantó un cuchillo”, dijo, “y simplemente procedieron a masacrarla”.
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