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Los casos de dos supercentenarias que fumaban, comían chocolate, no tenían marido ni hijos

Dos supercentenarias, récord mundial de longevidad en un caso, presentan curiosidades, como fumar, comer chocolates, una, y no tener marido ni hijos, la otra.

Los casos de dos supercentenarias que cruzaron los 100 sin encuadrar en los paradigmas de vida sana asombran a la ciencia moderna: la más longeva murió a los 122 años fumando, bebiendo vino y comiendo chocolates, y la otra atribuía su larga duración a que llegó a los 113 años sin marido ni hijos.

La francesa Jeanne Calment aún detenta el récord mundial de longevidad y representa uno de los enigmas biológicos más fascinantes de la historia moderna: desafió las recomendaciones médicas convencionales y ofreció significativas enseñanzas sobre cómo interactúan la genética y el entorno.

En tanto, a estadounidense Louise Jean Signore (31 de julio de 1912 - 27 de enero de 2026) era la persona viva más longeva conocida en el estado de Nueva York, tras la muerte de Rose Girone el 24 de febrero de 2025. y los 113 años que tenía al morir fueron validados por el Grupo de Investigación en Gerontología (GRG) y LongeviQuest (LQ), pero lo más llamativo era que se ufanaba de nunca haberse casado ni tener hijos como fórmula de haber tenido una vida extensa y plena.

En el mundo hay aproximadamente 720.000 personas de 100 años o más, según las últimas proyecciones de la ONU, y de ese total, entre el 78% y el 85% son mujeres, es decir entre 560.000 y 620.000.

Entre los supercentenarios (110+ años), la proporción de mujeres llega al 90%.

Supercentenaria

Misao Okawa (1898-2015), 117 años.

El crecimiento es muy rápido gracias a los avances en medicina, nutrición y condiciones de vida.

Jeanne no cumplió las reglas ampliamente difundidas para la longevidad y Louise vivió por fuera de la solidez que se atribuye a las personas que forman una familia.

De las supercentenarias, una outlier

La superanciana francesa es considerada un "outlier" estadístico. La excepción que confirma la regla.

Los científicos sugieren que poseía una predisposición genética excepcional que la hacía menos susceptible a las enfermedades degenerativas y al daño celular provocado por el tabaco y el azúcar.

No es que sus hábitos fueran saludables, sino que su biología era inusualmente resiliente a ellos.

Aun con el tabaco y el chocolate, otros elementos de su vida pudieron haber contribuido a su longevidad: consumía aceite de oliva en abundancia y lo aplicaba en su piel, lo que se asocia con beneficios cardiovasculares y antioxidantes.

Al provenir de una familia acomodada, no tuvo que trabajar bajo condiciones extenuantes, lo que reduce el cortisol y el desgaste sistémico.

En cuanto a la actividad física, practicó esgrima hasta los 85 años y montó en bicicleta hasta los 100.

El caso de Calment ilustra que la salud pública se basa en probabilidades, no en certezas individuales.

Si bien vivió hasta los 122 años, el tabaco reduce la esperanza de vida de la gran mayoría de la población.

Asimismo, su lucidez se atribuye a una vida social activa y una actitud positiva ante las tragedias personales (como sobrevivir a su descendencia).

El consenso médico es claro: se trata de un caso se utiliza para investigar los límites biológicos de la vida humana, sugiriendo que, bajo condiciones genéticas perfectas, el cuerpo humano podría estar diseñado para durar aproximadamente 120-125 años.

Dieta equilibrada y risas con amigos

Hasta los 107 años, la neoyorquina Louise Signore seguía sorprendiendo al mundo con su energía, autonomía y buen humor.

Atribuía su longevidad a una vida sin grandes preocupaciones, una alimentación equilibrada casera y abundantes frutas y verduras. Y también muchas risas con amigos.

Cuando le preguntaron su secreto para vivir tanto, respondió entre risas: "Creo que fue nunca haberme casado".

Nació el 31 de julio de 1912 en Harlem, un barrio del distrito neoyorquino de Manhattan, y era la mayor de cinco hermanos. Sus padres eran inmigrantes italianos. Su madre vivió hasta los 97 años y su hermano menor, Frank, hasta los 94.

Nunca se casó ni tuvo hijos; el amor de su vida murió en el extranjero durante la Segunda Guerra Mundial.

Trabajó como asistente administrativa para la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) y se jubiló en 1977, a los 65 años.

El 2 de abril de 2016, a la edad de 103 años, tras regresar de su sesión diaria de baile y ejercicio en el Centro Comunitario de Bartow, fue asaltada en su edificio de apartamentos en el Bronx, aunque logró sobrevivir.

Su atacante la tiró al suelo y le robó 35 dólares, dos comidas, una lupa, un paquete de cartones de bingo y una foto de su hermano mayor.

En julio de 2019, tenía una hermana menor que aún vivía a los 102 años (su hermana se llamaba Katherine o Rene Caroli y posiblemente falleció en febrero de 2020).

El 21 de febrero de 2021, a la edad de 108 años, recibió la vacuna contra la COVID-19, convirtiéndose en una de las personas de mayor edad conocidas en recibir la vacuna.

En junio de 2022, a la edad de 109 años, fue sometida a una cirugía para reparar su cadera tras sufrir una caída en su dormitorio.

El 31 de julio de 2022, cumplía 110 años y se convirtía en supercentenaria. A los 111 años, seguía activa y aún podía caminar con la ayuda de un andador.

Así, se convirtió en la persona viva más anciana conocida en el estado estadounidense de Nueva York.

Precisamente, falleció en el Bronx el 27 de enero de 2026, a la edad de 113 años y 180 días.

Las mujeres son más longevas

Las mujeres viven más años que los hombres en casi todos los países del mundo, con una diferencia promedio de 5 a 6 años (a veces más en algunos lugares del Este de Europa o Asia). Esto es un fenómeno muy consistente y se observa incluso en muchos mamíferos.

En promedio, adoptan comportamientos más protectores para la salud.

Es una mezcla de biología (que parece dar una ventaja base a las mujeres) y estilo de vida (donde los hombres tienen más margen de mejora).

Sin embargo, aunque viven más años, a menudo tienen más tiempo con discapacidad o problemas de salud en la vejez (lo que se llama “healthspan” más corto), son más propensas a osteoporosis, Alzheimer (después de la menopausia) y fragilidad física.

Es decir que viven más, pero no necesariamente “mejor” en términos de calidad de vida en los últimos años.

Tabla comparativa con los hombres:

Factor Ventaja para la mujer Explicación principal

Genética Alta Dos cromosomas X

Hormonas Alta Estrógeno protector

Comportamiento Media-Alta Menos tabaco, alcohol y riesgos

Evolución Media Cuidado parental y selección sexual

Japón (~100.000 en 2025, 88% mujeres) encabeza el ránking de los países con más centenarios, seguido por Estados Unidos, China, India y Tailandia.

Estadísticamente, de cada 1000 supercentenarios; 500 mueren a los 110 años, 250 mueren a los 111 años, 125 mueren a los 112 años.

Están dotados de una alta resistencia a enfermedades letales como el cáncer, derrames cerebrales y desórdenes cardiovasculares.

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