Gestión de la longevidad
“Entramos en la era de la gestión de la longevidad, un nuevo desafío que incluye parar el edadismo (discriminación por edad) y pensar qué entendemos por labor, trabajo y acción para abrir caminos de participación genuina e integral”, explicó Mercedes Jones, doctora en sociología de la Universidad de San Andrés, en el marco de la última edición del foro GLI Latam, realizado por Pro Mujer, una organización que brinda servicios de inclusión financiera, salud y capacitación a mujeres de bajos recursos en América Latina.
Las proyecciones de la ONU indican que, para América Latina y el Caribe, la proporción de personas de 65 años o más podría aumentar del 9,9% en 2024 al 18,9% en 2050.
Cristian Sepúlveda, CEO de Apex America Brasil y experto en Longevidad y Silver Economy, afirma que “actualmente, en países como Argentina, Chile, Colombia y Perú, este grupo etario representa entre el 13% y el 16% de la población total, con una tendencia al alza. Para 2030, se espera que la población mayor de 60 años supere a la de menores de edad en varias de estas naciones”.
Un estudio titulado "The future of aging", de la consultora Deloitte, identifica a la longevidad como un fenómeno relativamente reciente.
Destaca que “para 2040, esperamos que el consumidor esté en el centro del modelo de salud. La aparición de enfermedades, en algunos casos, podría retrasarse o eliminarse por completo: el cáncer y la diabetes podrían unirse a la polio como enfermedades vencidas”.
O sea que, en este futuro, la vejez no estaría definida por la enfermedad y las limitaciones funcionales, sino por una vitalidad extendida y una continua participación activa en la sociedad.
Aparte de sentirse, parecerlo
Un ejemplo claro de este cambio de paradigma se observa en el creciente interés por la cirugía estética entre los adultos mayores.
“Actualmente, el objetivo principal de los tratamientos en pacientes mayores de 60 años es lograr una armonización facial integral. Esto implica una combinación de procedimientos destinados no solo a mejorar la calidad de la piel, sino también a reposicionar estructuras faciales que, con el paso del tiempo, tienden a desdibujarse", explica Leticia Giusto, médica Cirujana Oculoplástica, Master Inyector.
Y agrega: "Entre los objetivos específicos más frecuentes se encuentran la redefinición del contorno mandibular, el abordaje de arrugas periorales —conocidas como ‘código de barras’— y las líneas de marioneta. El enfoque no es transformar, sino acompañar el proceso de envejecimiento de forma natural, priorizando siempre el bienestar y la autoestima del paciente”.
Es así como las mujeres mayores toman decisiones sobre su apariencia y bienestar físico con la misma determinación que las más jóvenes, algo impensable décadas atrás.
La búsqueda de la vitalidad y el bienestar personal ya no tiene edad límite.
Desconexión de las marcas
A pesar del evidente potencial económico que representa este segmento, existe todavía una desconexión entre las empresas y los adultos mayores.
Deloitte advierte en su estudio que las generaciones que siguen a los baby boomers “probablemente vivirán tanto tiempo (si no más)” y, al igual que los baby boomers están rechazando muchos productos “enfocados en personas mayores”, las generaciones futuras “también pueden esperar que los productos y servicios se construyan desde el principio con características que satisfagan sus necesidades cambiantes a medida que envejecen”.
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Adultos mayores que conocieron los primeros avances tecnológicos después de su infancia afrontan un desafío cognitivo.
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Jean Pierre Saint Hubert, CMO y fundador de Alkemy, aporta otra perspectiva sobre el potencial desaprovechado de los adultos mayores en el ámbito laboral.
“Cuando analizamos las soft skills, los datos vuelven a desafiar nuestras ideas preconcebidas. En habilidades como comunicación efectiva y atención al detalle, la Generación Silver tiene un rendimiento superior. Y en términos de resiliencia y negociación, las diferencias con los más jóvenes son aún más pronunciadas”, asegura.
Sin embargo, persiste un sesgo hacia la contratación de talento joven, a pesar de que los datos no respaldan esta decisión.
"La expectativa de vida está en ascenso, y lo que antes se consideraba +50 hoy es completamente distinto. Estamos hablando de profesionales con décadas de experiencia, que aún tienen mucho que aportar”, aporta Saint Hubert.
“Los conceptos relacionados con el trabajo y la jubilación también podrían cambiar a medida que se añaden más años a la mitad de la vida”, previene Deloitte.
La Silver Economy
El crecimiento de este grupo poblacional abre oportunidades para el desarrollo de servicios y productos específicos.
En Japón, por ejemplo, el mercado de productos y servicios destinados a adultos mayores se duplicó en 20 años y ahora representa prácticamente la mitad de todos los consumos, superando los US$ 1,1 mil millones, según datos del BID citados por Pro Mujer.
Deloitte, en su informe “The future of aging”, plantea un futuro donde “en lugar de tener comunidades enteras dedicadas a albergar a adultos mayores, las personas podrían permanecer —y continuar participando— en las comunidades de su elección, entre personas de todas las edades y con el apoyo de tecnología de atención en todas partes”.
Deloitte cita a Ashton Applewhite, líder del movimiento para disipar la discriminación por edad, para recordar que “la longevidad ha llegado para quedarse”.
El informe señala, además, que la generación millennial está por superar en número a los baby boomers en Estados Unidos, lo que augura un futuro donde las soluciones para la vida cotidiana integrarán naturalmente las necesidades de los adultos mayores sin estigmatizarlos.