Alerta: Cada vez más adultos mayores jubilados no pueden dejar de trabajar
Más de un millón de adultos mayores que están jubilados tienen que trabajar, en su gran mayoría, porque no les alcanza para mantener su calidad de vida.
Más de un millón de adultos mayores que están jubilados tienen que trabajar, en su gran mayoría, porque no les alcanza para mantener su calidad de vida.
Suman en la actualidad, más de un millón de jubilados los que continúan trabajando para complementar sus ingresos, y esta ocupación se expandió considerablemente en la última década debido al impacto de la crisis.
El crecimiento sostenido de la ocupación en adultos mayores es indicativo de un cambio profundo en la estructura laboral y es así como la jubilación, para una parte importante de la población, ya no implica el retiro definitivo del trabajo.
Es la diferencia entre ingresos y gastos la que empuja a 686.160 personas mayores de 65 años a continuar trabajando en los 31 principales aglomerados urbanos del país después de cumplir la edad jubilatoria.
Según esta información del INDEC, correspondiente al final de 2025, desde 2016 el porcentaje de trabajadores de esa edad aumentó el 32,6% y representa el 5,1% del total de ocupados.
Detrás de esos números aparece una realidad cada vez más visible: jubilados que buscan ingresos extra para sostener gastos cotidianos, pagar medicamentos, servicios o alimentos debido a que los haberes jubilatorios suelen ser insuficientes para cubrir el costo de vida.
La Canasta Básica de los Jubilados, calculada por la Defensoría de la Tercera Edad a cargo de Eugenio Semino, alcanzó los $1.824.682\). Este relevamiento expone la grave brecha económica, ya que el haber mínimo promedio apenas llega a cubrir cerca de una cuarta parte de estos gastos básicos. Y son cuatro millones y medio de jubilados los que a marzo cobraban una mínima de $369.672,3 más un bono de $ 70.000.
Sólo entre medicamentos, vivienda y alimentos ocupan el 61% del presupuesto de un jubilado de la mínima.
La conclusión es que la mayoría de los jubilados no trabajan por decisión personal ni para mantenerse activos, sino por necesidad económica.
Los adultos mayores de hoy gozan de mejor salud que nunca, lo que les permite trabajar hasta los sesenta y tantos, setenta años e incluso más.
La minoría de los adultos mayores que optaron por no retirarse desea mantenerse mentalmente estimulada y sentirse productiva, debido a que encuentran orgullo y satisfacción personal en su trabajo.
Inclusive, el propio trabajo los mantiene conectados socialmente y los reconforta saber que hay muchos otros coetáneos en la misma situación.
Los mayores niveles de participación de personas de 65 años y más en la actividad laboral son en CABA (7,6% del total), Gran Tucumán (6,5%) y Posadas (6,1%); y si bien la Provincia de Buenos Aires tiene un porcentaje similar al de la Nación, en el Conurbano los índices son un poco más altos (5,4%),
Un dato clave para entender cómo funciona la frazada corta es que, mientras la tasa de actividad de las personas mayores alcanzó un récord histórico del 18,9% y la tasa de empleo llegó al 18,1%, la participación laboral de personas de hasta 24 años disminuye, comportamiento que traslada el envejecimiento poblacional al ámbito laboral.
Las salidas laborales de los trabajadores mayores de 65 años se concentran, casi en la mitad, en el cuentapropismo, que llegó al 48,1%, el nivel más alto desde 2016.
Según el estudio, este crecimiento “parece responder más a estrategias de supervivencia económica que a una elección individual”.
Los rubros con mayor presencia de trabajadores mayores muestran también el tipo de inserción laboral predominante:
* Construcción concentra el 12,7% de los cuentapropistas mayores de 65 años.
* Alimentos, bebidas y tabaco, el 11,3%.
* Actividades jurídicas y contables, el 7,8%.
Al mismo tiempo, el trabajo asalariado se volvió más precario para este segmento etario.
El trabajo en negro entre asalariados mayores de 65 años pasó del 47% en 2016 al 55,7% en 2025. Actualmente, más de la mitad trabaja sin aportes ni registración formal.
De 1.070.000 jubilados que trabajan, 433 mil están registrados y 600 mil no lo están.
La informalidad laboral es estructural y, según los datos del Indec, ya alcanza al 43% de la población ocupada, lo que representa más de 9 millones de trabajadores excluidos de derechos básicos como la salud y, fundamentalmente, los aportes jubilatorios.
La eliminación de las jubilaciones por moratoria hizo que en el primer año de vigencia hubiera 220 mil personas en edad de acogerse al régimen que no pudieron hacerlo.
Durante los primeros tres meses de este año, apenas 52.192 personas con los 30 años de aportes cumplidos pudieron acceder, con lo que en el tramo inicial de 2026 la cantidad de nuevos jubilados cayó un estrepitoso 43% respecto del mismo período de 2025, según un análisis de la estadística publicada por la Subsecretaría de Seguridad Social de la Nación.
Del otro lado del continente, en USA, el Consejo Nacional sobre el Envejecimiento calculó que más de 17 millones de estadounidenses mayores de 60 años se encontraban en situación de inseguridad económica en 2024, con lo cual se infiere que millones de adultos mayores trabajen o busquen empleo activamente.
El Centro de Investigación Pew estimó que ya en 2023 el 19 % de los adultos de 65 años o más tenía empleo, en tanto que en 1987, solo el 11 % de las personas mayores estaban ocupadas.
A medida que la edad de jubilación completa ha ido aumentando en Estados Unidos con el paso de los años, cada vez más personas mayores se incorporan al mercado laboral.
Muchos miembros de la generación del baby boom tienen ahora entre sesenta y setenta años, y, como era de esperar, la población activa refleja una mayor proporción de adultos mayores.
Al gozar de mejor salud que nunca, los adultos mayores pueden trabajar hasta los sesenta y tantos, setenta años e incluso más.