Alimento dañino para el hígado
Ahora bien, el problema de los azúcares añadidos es que se relacionan con la acumulación de grasa en el hígado y expertos de UCLA Health citan un estudio que lo sugiere.
En primer lugar, explican que "un hígado sano contiene grasa en pequeñas cantidades. Sin embargo, cuando la grasa comienza a acumularse, puede causar inflamación. Esto, a su vez, puede provocar daño hepático".
Entonces, "cuando la grasa se acumula en el hígado de las personas que no beben mucho, se conoce como enfermedad del hígado graso no alcohólico".
En ese sentido, investigadores de Zurich analizaron cómo el consumo de azúcar afecta la acumulación de grasa en el hígado.
Para ello, 94 hombres sanos agregaron una bebida cargada con 80 gramos de uno de tres tipos diferentes de azúcar a su dieta: glucosa, sacarosa y fructosa.
Los participantes que bebieron la bebida con glucosa, el azúcar simple que el cuerpo produce y utiliza como energía, no tuvieron cambios en la acumulación de grasa en el hígado.
No obstante, aquellos que consumieron bebidas endulzadas con sacarosa o con una forma líquida de fructosa tenían el doble de acumulación de grasa en el hígado que el grupo de glucosa, precisan.
"La conclusión es que los azúcares agregados que encontramos en muchos de nuestros alimentos pueden estar afectándonos negativamente, a menudo de maneras que no podemos ver ni sentir, y causarnos daño", apuntan en UCLA Health.
En consecuencia, una de las cosas que debe hacer para prevenir el hígado graso no alcohólico es evitar o limitar el consumo de bebidas cargadas de azúcares añadidos, incluyendo: refrescos, colas, ponches de frutas, bebidas endulzadas en polvo, bebidas deportivas y bebidas energéticas.
¿Qué te duele cuando tienes hígado graso?
En cuanto a los síntomas del hígado graso, de acuerdo con MedlinePlus, el servicio de Información de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, las personas que tienen hígado graso no alcohólico, generalmente, no presentan síntomas.
En caso de que presente síntomas, pueden tener fatiga o sentir dolor en la parte superior derecha del abdomen.
Cuando la enfermedad avanza y ya hay daño hepático, las personas suelen tener síntomas como: debilidad, falta de apetito, náuseas, picazón, color amarillo en la piel, confusión mental, acumulación de líquido en piernas y abdomen, y sangrado intestinal.
Vale destacar que los pacientes con hígado graso tienen un alto riesgo de cirrosis y daño en la función hepática.
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