“La desaceleración del nivel de actividad puede ser un instrumento para ponerle coto a la inflación y a la demanda de importaciones. Pero si el freno a la actividad ocurre y esos efectos no son perceptibles, estaríamos en presencia de austeridad inútil, cuando la caída del consumo no deriva en mayor ahorro”, destacó Vasconcelos en un informe del IERAL.
Ese fenómeno incrementa la presión sobre la política que el Gobierno nacional busca implementar para contener la sangría de divisas, incrementando la tasa de interés y cerrando las exportaciones. Lo que se traduce, hasta ahora, en más inflación.
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Para navidad, la inflación tendrá un lugar en la mesa.
Por su parte, la cordobesa Diana Mondino (directiva del Banco Roela) señaló que Argentina tiene tiempo de evitar una crisis mayor antes de fin de año. “No se puede reducir el déficit de hoy para mañana, sería muy drástico. Pero tenemos que evitar una situación de crisis mayor. A fines del ‘75 los camioneros pidieron un aumento salarial superior al 120%”, dijo en el último Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba.
Cabe recordar que la cifra solicitada por el gremio conducido por Pablo Moyano superaría el 100% de aumento. Y hacia la Navidad, reclamos de ese tipo podrían empujar un nivel de tensión importante.
En el caso del economista Ricardo Arriazu, el escenario del Gobierno nacional es más que incómodo hacia los últimos meses del año. Con un freno importante en la actividad y el consumo, la batalla contra la inflación se vuelve desesperante dado el daño que provoca en el tejido económico nacional.
“Todo el mundo cree que su precio relativo está atrasado”, señaló el economista. Esto conduce a que la puja por los aumentos se de en ambos lados del mostrador y cada menos tiempo.
A la brevedad, podrían instalarse paritarias trimestrales que, sin dudas, harían casi imposible el normal desarrollo de la economía. “La inflación es un proceso permanente de ajuste de todos los precios. En el mejor de los casos, con mucha suerte y haciendo las cosas bien hechas, podemos estabilizar la inflación en el nivel actual y bajarla medio punto”, destacó como ‘meta’ para fin de año.
Así las cosas, el escenario que plantean los tres expertos conduce a un tiempo de cambio y continuidad de la crisis. Las aspiraciones mayores que puede tener el Gobierno nacional para la Navidad es el congelar las condiciones actuales, no sin antes establecer un corte profundo de ciertas políticas como el déficit fiscal.
Esto, claro, es políticamente incorrecto antes de las fiestas. Sin embargo, el costo de seguir sosteniendo una inflación cada vez más importante podría terminar de liquidar cualquier tipo de esperanza electoral de cara al año 2023.
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