La estrategia buscó anclar expectativas a través de la escasez de pesos. Menos liquidez implica menor capacidad de convalidar subas de precios, especialmente en bienes y servicios no regulados.
En la práctica, la desaceleración mensual del IPC fue celebrada por el oficialismo como señal de éxito del programa. En la práctica, la desaceleración mensual del IPC fue celebrada por el oficialismo como señal de éxito del programa.
Sin embargo, el economista advierte que esa baja podría ser transitoria si no se consolidan factores estructurales. La política monetaria puede enfriar, pero no corrige por sí sola distorsiones de productividad, rigideces fiscales o desajustes del tipo de cambio.
El punto central de la advertencia es el intercambio entre desinflación y nivel de actividad. La experiencia argentina muestra que los procesos de contracción monetaria tienden a impactar con rapidez en el PBI, el empleo y la dinámica del sector privado. El crédito se desacelera, el consumo pierde dinamismo y la inversión posterga decisiones.
Tasas reales positivas elevadas encarecen el financiamiento y reducen el apetito por riesgo. Tasas reales positivas elevadas encarecen el financiamiento y reducen el apetito por riesgo.
Las empresas ajustan inventarios, frenan planes de expansión y priorizan liquidez. El resultado es un enfriamiento que puede reflejarse en menor crecimiento económico y caída de la demanda interna.
¿Desinflación sostenible o pausa técnica?
Giacomini introduce un matiz clave al hablar de baja “transitoriamente” ya que La desinflación sostenible requiere consistencia fiscal, estabilidad cambiaria y credibilidad institucional. Si el ajuste monetario no se acompaña con reformas que reduzcan la inercia inflacionaria, el riesgo es que, una vez relajada la restricción, la nominalidad retome su tendencia.
La dinámica inflacionaria argentina combina expectativas adaptativas, indexación y sensibilidad al dólar.
En ese contexto, la política monetaria funciona como ancla de corto plazo, pero no reemplaza un programa integral. En ese contexto, la política monetaria funciona como ancla de corto plazo, pero no reemplaza un programa integral.
En la City, algunos analistas señalan que el éxito del apretón dependerá de la capacidad del Gobierno para sostener superávit primario y evitar financiamiento monetario indirecto. Si el Tesoro mantiene disciplina y el Banco Central evita expansiones abruptas, el escenario de menor inflación podría consolidarse.
Impacto en los activos
El mercado de renta fija suele reaccionar con sensibilidad a estos movimientos. Un ciclo de desinflación mejora las expectativas para bonos en pesos, especialmente aquellos ajustados por CER o tasa fija, siempre que el riesgo de reactivación inflacionaria sea bajo. En cambio, una recesión más marcada puede afectar utilidades corporativas y presionar acciones.
Para los inversores, la señal es clara monitorear la consistencia del esquema monetario y los datos de actividad. Si el freno de precios viene acompañado de caída pronunciada del consumo y producción, la recuperación bursátil podría demorarse.
La advertencia de Giacomini vuelve a poner sobre la mesa un dilema estructural de la economía argentina. La advertencia de Giacomini vuelve a poner sobre la mesa un dilema estructural de la economía argentina.
El desafío radica en transformar ese enfriamiento en una transición ordenada hacia estabilidad macroeconómica duradera, evitando que la baja de la inflación sea apenas un respiro antes de una nueva tensión.
Otras noticias de Urgente24
Vaca Muerta: YPF y ENI sumaron como socio "fundador" a XRG y firmaron el acuerdo clave para el Argentina LNG
Una de las principales cadenas de supermercados de la Argentina se desploma
La textil santafesina arde: "Si se va a la quiebra, que se vaya", habría dicho el ministro de Pullaro
Chau Vaca Muerta: La noruega Interoil anunció que se va de la Argentina tras su salida del 'bloque maldito'