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El dólar blue, preparado para despegar.
Esto implica un encogimiento de la capacidad productiva dado que la mayor parte de los productores deciden volcar su stock en el resentido mercado local. Y así es que se corta el tan necesitado ingreso de dólares, generando un déficit en las reservas nacionales.
Naturalmente, este déficit en las reservas, que por el momento no es admitido por el Gobierno nacional, genera un resentimiento en la capacidad de afrontar obligaciones para el Estado argentino, lo que conlleva a crear una mayor necesidad de tomar dólares, poniendo incluso en juego las reservas de los ahorristas. Y mientras esta situación deficitaria siga sosteniéndose en el tiempo, la opción de acceder a los ahorros de los privados para afrontar obligaciones se incrementa aún más.
De este modo, la brecha cambiaria hace presumir que el dólar blue solo podría continuar aumentando como método del mercado a empujar al Estado a una devaluación del tipo de cambio oficial que hasta ahora viene siendo contenida con la venta de reservas. Y el resultado electoral podría marcar las bases de un nuevo rumbo económico bajo dos parámetros: uno con apoyo político propio, y otro con apoyo político ajeno y un Gobierno nacional en agonía.
Cualquiera sea la cara de la moneda el domingo 14 de noviembre, la realidad marca que la destrucción monetaria es masiva y que el país se dirige a un rumbo de colisión económica en las condiciones actuales. El cambio de rumbo dependerá exclusivamente del Gobierno nacional, que por ahora eligió seguir por la vía de la emisión para poder seguir haciendo girar la rueda, a un costo muy grande a futuro.