Aquí se vuelve clave el mercado doméstico en pesos, sobre todo luego de la corrida que enfrentaron las letras y bonos en las últimas semanas y en donde el BCRA tuvo que salir a intervenir para mantener la curva de pesos. De no conseguir mayor financiamiento neto en los próximos meses y dada la dinámica fiscal, posiblemente se incumpla la meta con el FMI a fin de año.
Reservas netas: puro Bilardismo para cumplir
Los pagos de importaciones a la energía fueron muy relevantes durante mayo y junio, por lo que hizo difícil que el BCRA acumulara reservas de cara al vencimiento de la segunda meta a fin de junio.
En la primera revisión del programa, el FMI acordó con el Gobierno reducir en US$ 650 millones la meta para el trimestre que asciende hasta US$ 3.450 millones desde diciembre, por lo que el stock de reservas netas debería finalizar en 5.775 el último día de junio.
En este contexto, ante la emergencia de no llegar y tener que pedir un waiver, apareció nuevamente la creatividad, esta vez de parte del BCRA. Bajo la escusa de un nuevo esquema de importaciones -límites a ciertos sectores y habilitar sectores clave de la economía- durante estos últimos días se suspendió la habilitación de empresas para acceder al MULC, por lo que el BCRA acumuló más de US$ 1.000 millones durante esta semana.
En consecuencia y según nuestros cálculos, las reservas rondarían los US$ 6.400 millones luego de la entrada de DEGs tras la aprobación del board y el desembolso de esta semana, por lo que la meta se cumplió, según confirmaron fuentes del BCRA hoy.
Además, el organismo modificó la meta del tercer trimestre y la redujo en US$ 300 millones, por lo que las reservas netas deberían finalizar el mes de septiembre en US$ 6.425 millones, manteniendo sin modificaciones la meta anual de US$ 5.800 millones.
Tipo de cambio, una cuestión comercial
El tipo de cambio real multilateral se ha venido apreciando considerablemente desde el mes de abril, en donde comenzó el impacto de la aceleración de la inflación, así como también los socios comerciales comenzaron a depreciar las monedas para protegerse de la suba de tasas de interés y del shock de la guerra en Ucrania.
En consecuencia y dada la devaluación por debajo de la inflación mensual, el tipo de cambio real multilateral continúa apreciándose con fuerza. La situación macroeconómica y política es endeble y no sería la mejor decisión una devaluación discrecional como en 2014, pero la tendencia del TCR atenta contra el equilibrio comercial, la posición del BCRA y la meta de reservas internacionales. Por lo tanto, el Gobierno debería revisar la política cambiaria en post de mantener cierto equilibrio en materia comercial y no generar más complicaciones.
En resumen, parece que el FMI y el Gobierno acordaron acomodar las metas fiscales, de financiamiento y acumulación de reservas para que, en caso de tener que pedir un waiver, el mismo sea utilizado hacia fin de año, en donde al menos casi con seguridad, las meta fiscal y monetaria no serán cumplida.
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