Córdoba Federal ha enarbolado en los últimos meses reclamos al Gobierno nacional, fundamentalmente referidos a los biocombustibles. Este problema, por el cual la Casa Rosada ha decidido ir por la vía de las petroleras, ha hecho que el schiarettismo encare una postura rígida frente a las propuestas kirchneristas.
De esta forma, el bloque de cuatro diputados que representan a la gestión cordobesa en el Congreso ha denegado el acompañamiento de manera reiterada a todo lo que concierne al Gobierno de Alberto Fernández. Esto implica, entre otros rubros, la mencionada reforma.
Además, el proyecto político de Hacemos por Córdoba encontró un momento justo para encarar un enfrentamiento moderado, acorde a sus pretensiones electorales. Es que el espacio cordobés pretende realizar una proyección nacional de su líder Schiaretti, y la distancia con el Alberto Fernández no hace más que solidificarlo en las urnas de una provincia antikirchnerista.
Teniendo en cuenta que es un año de elecciones legislativas, todo movimiento de la gestión cordobesa debe interpretarse en código político. Esto fruto del frío cálculo que el propio ‘Gringo’ realiza sobre los mismos.
Sin embargo, las pretensiones electorales no van muchas veces acompañadas por la coyuntura social y económica en la que se encuentra el espacio schiarettista. Hoy más que nunca depende de la coparticipación nacional, tanto para llevar una administración equilibrada como para impulsar las obras que significan también un balance electoral positivo.
Para Hacemos por Córdoba, cada centímetro de hormigón sólido significa al menos un voto. Y hoy la Provincia no se encuentra en condiciones de realizar grandes erogaciones en obras, teniendo en cuenta que hasta hace poco estuvo a punto de caer en default.
Esta última cuestión abrió las posibilidades para que el Frente de Todos logre acercarse a “conversar” al respecto. A pesar de que los legisladores cordobeses, a través del diputado Carlos Gutiérrez (voz de Schiaretti en el Congreso), han dejado en claro su postura negativa respecto a brindar apoyo a cualquier tipo de reforma judicial que no tenga el consenso necesario con la oposición, la realidad indica que habría una negociación de por medio respecto a la reforma del Ministerio Público Fiscal.
Cabe recordar que, por esta reforma, el kirchnerismo busca flexibilizar los requisitos legislativos para nombrar fiscales, entre el que se encuentra el procurador General de la Nación. En Córdoba, esto ocurrió a mediados de marzo, cuando Schiaretti nombró a un nuevo fiscal General, bajo las reglas que propone el Frente de Todos para la Nación.
La necesidad cordobesa pasa fundamentalmente por cerrar un buen acuerdo para el sector del biocombustible de cara a lo que viene. Justamente, ese asunto parece estar muy trabado para las pretensiones del schiarettismo, y es lo que ha estado tensionando a sus integrantes respecto a la Rosada.
El trueque sería claro. Para Hacemos por Córdoba quedarían condiciones favorables respecto a los biocombustibles, a cambio de un acompañamiento en la reforma del Ministerio Público Fiscal.
Además, entraría en juego un crecimiento sostenido en la coparticipación para Córdoba, que hasta ahora destaca el cumplimiento de los pagos por parte de la gestión de Fernández, a pesar de las diferencias surgidas. Aunque no es algo tan simple de lograr para un Gobierno nacional que sufre de “presión alta”, tanto desde afuera como desde adentro.
Para el Gobierno cordobés el movimiento debería ser muy estudiado, ya que podría generar serias irritaciones en el cuadro opositor, que también está tentando al gobernador para impulsar su figura hacia un cargo protagónico a nivel Nacional. De este modo, el schiarettismo se encontraría en un limbo, del cual parece caerse en cualquier momento hacía alguno de los lados, algo que le haría perder valor al espacio que representa un formato central muy cotizado dentro de la grieta.
La realidad indica que, ante necesidades mutuas negociables, Schiaretti y Fernández se han sabido “rascar la espalda”, algo que en épocas de Cristina Kirchner no hubiera sucedido por una cuestión de ego. Teniendo en cuenta la necesidad de cerrar la sanción, no sería sorprendente que el Frente de Todos ceda ante los pedidos cordobeses, que parecen tener la llave de la reforma.
Quedará por verse si es que la negociación se hace realidad con el apoyo del bloque Córdoba Federal a la reforma del Ministerio Público Fiscal, o si la distancia entre las gestiones de Córdoba y Nación se incrementa aún más, junto a las tensiones y la falta de acuerdo peronista (al menos a corto plazo). Lo cierto es que la postura “inamovible” de no apoyar la reforma por parte de los diputados cordobeses del schiarettismo, podría no ser lo que parece.
Llega De Pedro.
El ministro de Interior Wado de Pedro llegará a Córdoba el próximo jueves (27/5) para disertar en un evento de la Fundación Mediterránea, de manera presencial. El funcionario, que fue convocado por la organización para hablar del federalismo en Argentina, en medio de un auditorio que podría ser considerado opositor.
Pero más allá de los motivos protocolares de su visita, De Pedro también encaminará reuniones con funcionarios cordobeses, para ratificar el rumbo de inversión en obra pública en la provincia. Esto podría ser muy importante teniendo en cuenta que sería uno de los temas con los cuales el kirchnerismo busca negociar el apoyo a la reforma del MPF (le hacen falta al menos cinco votos más).
Cabe recordar que el ministro del Interior es uno de los principales impulsores de la idea de un acuerdo entre el Frente de Todos y Hacemos por Córdoba. Para el funcionario, la figura del schiarettismo es fundamental para desarrollar la gobernabilidad plena que busca aún busca el Gobierno, a casi dos años de gestión.
Esta postura sería contraria al ala dura del kirchnerismo, que se encarga de criticar a Schiaretti de manera permanente. De este modo, De Pedro intentará un último tiro de gracia, para ver si logran el apoyo schiarettista.