El resto mira sin aún lograr ensayar una respuesta para desandar un camino que los ponga en la discusión. Paradójicamente, en ambos lados de 'la grieta', toman para sí aspectos que puedan emparentarlos con el enorme triunfo de Donald Trump en las elecciones de USA la semana pasada.
Javier Milei rinde examen y examen y examen
El gobierno de Javier Milei ha logrado lo impensado para muchos -la gran mayoría del 'círculo rojo'- al ordenar variables de la macroeconomía.
La rapidez en el tiempo para estos resultados es lo más sorpresivo. La baja del riesgo país, a 814 puntos este miércoles 13/11 es un dato descriptivo de la recuperación de la confianza en qué el rumbo trazado llegó para quedarse y que los bonos argentinos van a ser pagados en tiempo y forma.
Tal como adelantamos la semana pasada, la elección en USA iba a jugar un rol fundamental en esa percepción y, efectivamente, el triunfo de Trump lo corroboró.
Con un mercado local cada vez más convencido sobre los 'drivers' de la economía, las miradas sobre el riesgo ya no se posan tanto en el riesgo país que elabora JP Morgan, sino en el riesgo político que implicará ingresar en el año electoral 2025.
Por momentos pareciera que Milei debe dar exámenes adicionales por su condición de haber llegado 'por afuera' de la politica tradicional.
A medida que fueron pasando los meses -este domingo 10/11 se cumplieron 11 meses al frente de la Administración Nacional-, tuvo que convencer, a fuerza de concreciones empíricas, que su modelo iba a funcionar aplicando el ajuste “más importante de la historia”, según sus propias palabras.
Cuando ya ese frente parece despejado -al menos en lo que resta del año y con las proyecciones de ingresos de dólares para 2025-, los escudriñadores de la realidad nacional e internacional levantan la mano y preguntan: ¿Qué puede pasar si CFK ganara las elecciones en la provincia de Buenos Aires el año que viene?
Los números de Milei
La sola posibilidad de la vigencia política de CFK pone en alerta a quienes siempre tienen una excusa a mano para ingresar a la Argentina el dinero para inversiones de largo plazo y no sólo en operaciones financieras 'golondrinas'.
En muchas oportunidades lo sostuvo el ministro de Economía, Luis Caputo, cuando, al explicar el plan trazado, afirmó: "¿Por qué funcionaría esta vez? Porque esta vez no se negoica la decisión política del Presidente de mantener el equilibrio fiscal”.
Nota al pie de página: en una encuesta a pedido de un sector opositor al gobierno se sorprendieron al ver que el ministro de Economía tiene casi 42% de imagen positiva en el Conurbano bonaerense. “Una muestra más que el ajuste se hizo popular”, agregan, risueños protagonistas habituales de las mesas del mítico Florida Garden, en Florida y Paraguay.
Pues bien, dos elementos se han dado para beneplácito del Poder Ejecutivo. En ambos casos se tratan de números.
De la economía ya los sabemos aunque no está mal repasarlos, pero también hay que agregar algunas encuestas -no todas- que muestran la imagen de Javier Milei, y en octubre ha vuelto a crecer convirtiéndolo en el político argentino más ponderado.
La imagen de Javier Milei puede tener subas o bajas pero son todas muy tenues, lo destacado para los especialistas es que se mantiene en los mismos niveles de forma constante.
Hace una semana, el Presidente Javier Milei sostuvo que la recesión había terminado. Los indicadores de alta frecuencia de la actividad consolidaron un rebote en el mes de octubre. Ese día, el INdEC dio a conocer 2 datos relevantes como la actividad industrial y la construcción.
Si bien en ambos casos hubo caída en términos interanuales, cuando la comparación es contra el mes anterior, ambos subieron. La industria creció 2,6% y la construcción 2,4% en setiembre contra el mes de agosto. Sobre este escenario se va configurando el mapa electoral del 2025, con incógnitas aún por resolverse.
En la provincia de Buenos Aires, donde la mitad de la biblioteca sostiene que, entre gallos y medianoche, se eliminará la prohibición para la reelección por más de un mandato de intendentes y legisladores, y la otra mitad sostiene que es imposible que eso suceda.
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El GBA es la suma de 1ra. Sección Electoral y 3ra. Sección Electoral aunque algunos le agregan la Sección Electoral Capital (La Plata).
La polarización Milei vs CFK
La provincia de Buenos Aires asoma como la batalla crucial que le daría un sustento adicional al gobierno en su marcha para establecer un nuevo orden.
Pero no es una condición irremplazable. De hecho, cuando Mauricio Macri gobernó la Argentina le ganó la elección intermedia en 2017, con Esteban Bullrich candidato, a CFK, y después la economía le jugó una mala pasada y perdió en 2019.
Es decir que cada momento tiene sus particularidades aunque está claro que imponerse en 2025 no sólo le daría un respaldo mayor con presencia legislativa sino también un impulso hacia la reelección.
Si lo que importara fueran los datos económicos y la macro se mantuviera ordenada con proyección a recuperar la micro, es probable que el gobierno no tenga demasiados inconvenientes en imponerse. Luego vendrá la discusión de cual será la mejor estrategia de acuerdos para llegar a ese objetivo.
En ese plano, la principal discusión para La Libertad Avanza es qué hacer en su alianza o no con el PRO. Importa para la Ciudad de Buenos Aires y para PBA, donde los números son mejores para el peronismo que en otras jurisdicciones.
La posibilidad de dividir el voto entre La Libertad Avanza y el PRO quizá le de una ventaja adicional a CFK -se descuenta que será candidata y está haciendo todo para serlo- para 'sacar una luz de ventaja'.
Ese hipotético resultado pondría una luz de alerta sobre la teoría de los gobiernos no peronistas. Es decir, si solo son paréntesis entre las administraciones justicialistas y nada más. Pero quizá estemos ante un fenómeno más profundo que lo trascienda a Javier Milei y aún hay quienes se resistan a entenderlo.
En especial se observa en un sector de la dirigencia que no encuentra su lugar en el mapa y se dedica por estas horas a analizar más la psiquiatría del Presidente que sus movimientos políticos.
También podrían ser ubicados allí quienes creen, desde el peronismo no K, que hay lugar para un sitio intermedio entre la fortísima polarización en la que está sumida la política y la sociedad argentina.
“No entienden que ahora, para que pueda reconstruirse un peronismo nuevo primero hay que resolver la cuestión Cristina Kirchner, y por ahora el único que puede desplazarla es Javier Milei”, observan desde ciertas mesas políticas. El Presidente lo dijo con sus formas cuestionables: “Ponerle el cajón al kirchnerismo con Cristina adentro”.
La brutalidad de la frase pone 'los pelos de punta' a una cantidad de dirigentes espantados por las formas de Milei, pero... más bravuconadas que las dichas por Trump difícil de encontrar, ¿Y qué?
Son referentes que sinterpretan la ira de la gente y se ponen de su lado. Rompen lo políticamente correcto. Enfrente de Milei quien lo entiende -veremos si tiene tiempo- es CFK, quien acaba de llamarlo “idiota”. Nadie de su 'núcleo duro' fue espantado por eso. Al contrario. La aplaudieron.
Pues bien, no es cuestión de si nos gustan las formas o no, sino de entender por dónde pasan las cosas. El ambiente de ira y bronca está presente en el mundo entero. Volvemos a lo que dijo Giuliano Da Empoli, el autor de 'El Mago del Kremlin': ira + algoritmo.
La solapa de Trump
El triunfo de Donald Trump fue mucho más arrollador de lo esperado ya que se impuso en todos los Estados clave que suelen cambiar sus votos. Y ganó en aquellos condados del interior que muestran a quienes no tienen acceso a los medios masivos como sucede en las grandes ciudades donde se mantiene la agenda progresista que encarnó Kamala Harris.
Trump ganó también en los grandes conurbanos, podríamos sintetizar. En este contexto, vale la pena mirar cuáles serán las consecuencias del triunfo para la Argentina. Sabido es que el presidente Javier Milei ha decidido alinearse con USA como eje de su política exterior, más allá de quien gobierne ese país. Es una política de Estado que él mantiene a rajatabla y hasta las últimas consecuencias.
Aunque no hay dudas de la afinidad entre Trump y Milei por cuestiones varias que están más que expuestas, CFK cree que hay aspectos del triunfo de Trump que los asemejan.
La primera, central y mucho más en estas horas, es la “persecución judicial” que ambos sostienen fueron y son sometidos. También la ex Presidente tiene una mirada proteccionista sobre la economía, que propone profundizar el reelecto Presidente estadounidense.
Sin embargo, quizá lleguen más noticias desde el Norte, no tan auspiciosas para ella. En la veloz conformación de su gabinete, Trump designó al senador republicano por Florida, Marco Rubio, como secretario de Estado: encargado de las relaciones diplomáticas. Un duro entre los duros.
Rubio es quien, junto a otros senadores, firmó en 2023 una carta para que Joe Biden sancionara a CFK por “corrupción”. En aquel momento, Rubio justificó el pedido de una manera brutal: “Es una cleptócrata convicta que robó miles de millones de las arcas estatales y permitió que actores malignos como China e Irán concentraran su influencia corrupta en un aliado crítico de Estados Unidos, Argentina”.
Junto a él, firmaron los senadores Jim Risch -miembro de alto rango del Comité de Relaciones Exteriores del Senado-, Rick Scott -Elon Musk lo apoyó para ser el líder republicano en el Senado, cargo que ahora ocupará John Thune-, Bill Hagerty y John Cornyn. Movimientos muy importantes que, en ciertas ocasiones, la polvareda del conurbano bonaerense no permite divisar con claridad.
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