Por ello, este enfrentamiento tiene la potencialidad de extenderse en lo que queda de gestión K. Además, las intenciones de nacionalizar a Hacemos por Córdoba por parte de Juan Schiaretti colisionan naturalmente contra el plan del Frente de Todos.
Por otro lado, esta “pelea” entre Córdoba y Nación sin dudas favorece a Juntos por el Cambio, no solo por brindarle argumentos narrativos a su discurso electoral, sino porque también puede liberar votos “castigo” contra el Gobierno nacional que pueden terminar recayendo en su canasta. De esta forma, la coalición opositora podría elevar a seis sus bancas en Diputados, constituyendo una representación casi total.
Riña vieja
El enfrentamiento entre Juan Schiaretti y el kirchnerismo no es nuevo. La diferencia con el kirchnerismo nació, principalmente, por una discrepancia en la gestión de la Caja de Jubilaciones de la provincia.
Esto ocurrió durante los últimos años de la gestión de Nestor Kirchner. Para Hacemos por Córdoba, Nación debía hacerse cargo históricamente de la financiación de dicha caja, a lo que el kirchnerismo siempre se negó.
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El conflicto perduró en el tiempo, a punto tal que en 2013 hubo otro episodio muy parecido al actual, donde la gestión de Hacemos por Córdoba, en aquella oportunidad comandada por José Manuel de la Sota, se enfrentó duramente contra el gobierno de Cristina Kirchner. Esa pelea peronista derivó en que Córdoba sufriera dos noches de auténtica anarquía fruto de un acuartelamiento policial al cuál Nación nunca envió fuerzas federales, rompiendo la relación para siempre.
En 2014, el Gobierno provincial recurrió a la Corte Suprema por el conflicto de la Caja de jubilaciones y condenó al Estado Nacional a hacerse cargo de la financiación. Y esto generó aún más enojo en el kirchnerismo, algo que aún no pudo ser superado.