El exfuncionario explicó técnicamente que los caños de 36 pulgadas son los más eficientes y adecuados para la obra y descartó la posibilidad de usar chapa naval, algo que había sugerido el exministro Matías Kulfas.
Pronsato asumió la responsabilidad por el rechazo a pedidos de prórroga de otros posibles oferentes de caños (explicó que lo hizo por la premura necesaria para la ejecución de la obra) y advirtió que en la licitación de válvulas que fracasó ningún oferente cumple con los plazos de entrega exigidos.
En el off the record que trascendió a los medios se afirmaba además que la provisión de las válvulas se había adjudicado "a una empresa importadora en lugar de un fabricante argentino que ofrecía precios y condiciones similares, incumpliendo el compre nacional". Enarsa luego aclaró que no existió tal adjudicación.
“Si no se consigue la cañería en un tiempo razonable, o necesario para el proyecto, todo el proceso para lograrlo, se alarga inmediatamente, ésta era la primera tarea del ‘camino crítico’: conseguir la cañería”, explicó Pronsato al juez y el fiscal tras describir su llegada al Energía Argentina, la empresa que conduce el camporista Agustín Gerez.
Al ser consultado por los motivos de su renuncia, Pronsato apuntó a la parálisis de la gestión. “El motivo es uno solo. Durante los primeros dos meses, esto era una marcha continua, sin pausa y con decisiones tomadas una tras otra, como debe ser para una obra de ingeniería de esta magnitud. Junto con Gerez conseguimos en una semana borradores de ingeniería básica gratis, que nosotros actualizamos, corregimos. Ahí nos ahorramos mínimo unos siete meses. Hasta ahí íbamos acelerando lo máximo posible. Luego, después de esos dos meses, a mediados de abril se estableció que el ritmo había cambiado y que no estábamos acelerando como antes, y así hasta fin de mayo, todo se lentificó, y las decisiones que había que tomar de manera inmediata para continuar con el camino crítico no se tomaban”, afirmó el exfuncionario.
“Ignoro las razones de esta ralentización. Esas alertas las canalicé en reuniones con Gerez, quien tomaba nota y me respondía que lo iban a hacer. No había una discusión, pero luego las cosas no avanzaban. No recibía explicaciones de su parte. No sé por qué, pero las cosas empezaron a no salir”, completó Pronsato.
También se refirió a las sospechas sembradas desde el ministerio de Kulfas. “Si hubiesen tenido genuinas dudas o interrogantes, ¿por qué no se reunieron con nosotros, al menos cinco minutos?”, preguntó.
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