El apellido y la gestión en el Congreso no bastaron para convencer al candidato Llaryora ni al ex socio de su padre y gobernador, Juan Schiaretti. Precisamente con este último habría diferencias.
Dicha distancia con el actual mandatario provincial tendría origen en la cercanía que Natalia de la Sota supo mostrar con el kirchnerismo. La diputada, que responde al gobernador cordobés, estuvo cerca de formarse en línea con el albertismo antes de 2019.
Desde entonces, la conexión de Natalia de la Sota con el oficialismo nacional se enfrió, pero nunca dejó de estar presente el sabor de ese acercamiento. De hecho, la propia dirigente dijo ser “el factor peronista” para una eventual fórmula suya con Llaryora.
Eso, naturalmente, no cayó bien en el schiarettismo, sector que muchas veces fue acusado de estar lejos de los ideales de Perón a pesar de formar parte central del PJ en Córdoba. Esa era la principal diferencia entre dos socios (Schiaretti y el difunto De la Sota) de un tándem que arrasó electoral y políticamente en Córdoba.
No obstante, esa diferencia siempre coexistió y ahora, reversionada por la diputada De la Sota, seguirá estando. Al parecer, la dirigente deberá remar de atrás a pesar de su apellido para lograr protagonismo en el recambio del movimiento que su padre alguna vez fundó.
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