“Creo que la fórmula Llaryora-De la Sota sería una buena síntesis de lo que han sido estos 24 años de gobierno”, dijo la joven dirigente con especial fuerza en Río Cuarto. Desde allí, la ex docente viene haciendo crecer su figura lenta, pero de manera segura, apoyada en la figura de su difunto progenitor.
Mientras tanto, el resto de los candidatos internos a la vicegobernación mantienen el silencio, aunque trabajan por lo bajo. Un ejemplo de ello son Alejandra Vigo y Juan Manuel Llamosas, senadora e intendente de Río Cuarto respectivamente.
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Martín Llaryora medita su acompañante.
En el caso de la esposa de Schiaretti, la presión al candidato a gobernador no se hizo sentir de manera pública. Aunque sus intenciones son ser vicegobernadora, Vigo se dispuso como recurso para su partido.
Por el lado del riocuartense Llamosas, si bien existió algo de presión, la misma no sería necesaria ya que es del agrado de Llaryora. No obstante, el aporte electoral del intendente de Río Cuarto sería casi nulo a ojos de los consultores peronistas.
Por fuera de ellos, no hay nombres pero sí se sabe que Llaryora repasa entre las filas opositoras aquellos que quieran formar parte de un eventual gobierno suyo. Y la idea de un vicegobernador opositor, como gesto apuntado a la sociedad, no es descabellada a la hora de ir a pescar votos a otras peceras.
En cualquier caso, serán los números, y posiblemente la opinión de Juan Schiaretti, quienes definan el nombre que le de compañía a Martín Llaryora. La candidatura está al caer.
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