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Campaña: Martín Llaryora apunta cañones a la inseguridad

El gobernador cordobés, Martín Llaryora, tendría su centro de campaña en la inseguridad. Nuevo medida en medio de una ola de delitos.

CÓRDOBA. De cara al periodo electoral legislativo, Martín Llaryora tendría decidido su centro de campaña: la inseguridad. El gobernador de Córdoba entiende, al igual que sus colaboradores, que ese será el terreno que propondrá la por ahora amorfa oposición que pretende cuestionar su gestión y de la cual deberá defender varias bancas de la Cámara baja.

En ese contexto, Llaryora estaría dispuesto a acelerar al máximo la actividad del Ministerio de Seguridad encabezado por Juan Pablo Quinteros para arribar con argumentos suficientes a un eventual debate. Medidas como las anunciadas ayer, donde el mandatario entregó personalmente más de 600 motos a la Policía de Córdoba y diversos cuerpos de seguridad para incrementar el patrullaje ante un fenómeno inocultable: los motochorros.

La inversión, de una cifra cercana a los 10.000 millones de pesos, fue destinada en gran medida a Córdoba capital. En ese sector urbano es donde se concentra gran parte del delito registrado en la provincia y donde tienen lugar los hechos más violentos.

“Hay que poner penas más graves para los que utilizan la moto en este sentido, como los típicos motochorros, que aparte se ha elevado mucho la agresividad, y ustedes vean cuando le toman una cartera a alguien en una moto, por la fuerza de la moto, arrastran a la persona, la tiran. Entonces no puede ser un delito común, tiene que ser un delito totalmente agravado”, apuntó Llaryora. “Hay que poner penas más graves para los que utilizan la moto en este sentido, como los típicos motochorros, que aparte se ha elevado mucho la agresividad, y ustedes vean cuando le toman una cartera a alguien en una moto, por la fuerza de la moto, arrastran a la persona, la tiran. Entonces no puede ser un delito común, tiene que ser un delito totalmente agravado”, apuntó Llaryora.

Así, también mostró voluntad de poner presión legislativa para poder no solo tomar medidas policiales, sino también mejorar la gimnasia judicial para mantener a raya a los delincuentes.

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Martín Llaryora apunta a dominar la inseguridad.

Martín Llaryora y la seguridad

Durante el último año, Llaryora avanzó en reformas estructurales a nivel de seguridad en Córdoba. En ese sentido, el principal movimiento fue el desplazamiento casi completo de la cúpula de la Policía de Córdoba, que en muchos casos se vio envuelta en hechos de corrupción que vinculaban a delincuentes con altos mandos policiales.

Algo similar sucedió con el Servicio Penitenciario de Córdoba, donde el Gobierno provincial instaló una intervención profunda para romper tejidos delictivos entre funcionarios y presidiarios. Algo que le valió el cargo a dirigentes históricos con décadas en el poder.

Además, Llaryora instaló a nivel provincial el servicio de Guardia Urbana. Se trató de un intento de extender la presencia policial ante la falta de agentes, lo que llevó al Gobierno provincial a ofrecer a los municipios la posibilidad de contar con cadetes que circulen las calles para denunciar hechos delictivos.

De vuelta en el plano penitenciario, el gobernador apostó por la ampliación de las instalaciones de Bouwer, con la apertura del CEMAX. Se trata de una unidad de máxima seguridad con medidas completamente nuevas para el aislamiento de los delincuentes más peligrosos.

A su vez, hubo una apuesta importante a un trabajo mancomunado con el Ministerio de Seguridad de la Nación. Mediante la relación entre Patricia Bullrich y Juan Pablo Quinteros, Córdoba instaló a las fuerzas federales tras años de ausencia y así poder aumentar la presencia, luchando contra un inocultable déficit de recursos humanos que sufre la fuerza provincial.

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La campaña aelera la gestión de Martín Llaryora.

Qué dice la oposición

Esas medidas y muchas otras fueron objeto de cuestionamiento por parte del arco opositor, que encontró en la seguridad una materia para basar la campaña electoral. Se trata de un aspecto criticado por los propios vecinos cordobeses y al cual el oficialismo admitió como “punto débil” de la gestión del PJ en más de 25 años.

Al respecto, referentes como Rodrigo de Loredo o Luis Juez han señalado una presunta escasez de medidas concretas para paliar el creciente ritmo delictivo que atestiguan las calles cordobesas. En ese sentido, el ministro Quintero admitió recientemente que la “situación será peor”, apuntando a la realidad económica como motor de crecimiento para el fenómeno de la inseguridad.

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