La empresa genera utilidades, distribuye una parte de esas utilidades entre quienes son dueños del capital, y cada accionista recibe en proporción a su participación. La diferencia con el salario es importante: el salario remunera el trabajo cotidiano; el dividendo remunera el riesgo asumido al haber puesto capital y haberlo dejado expuesto al negocio.
“Propiedad significa ser dueño del paquete accionario”
Propiedad significa ser dueño del paquete accionario. Eso da derechos políticos —votar en una asamblea, integrar el directorio—, derechos económicos —cobrar dividendos, la empresa genera utilidades (o pérdidas), distribuye una parte de esas utilidades entre quienes son dueños del capital, y cada accionista recibe en proporción a su participación. El dividendo remunera el riesgo asumido al haber puesto capital y haberlo dejado expuesto al negocio. La propiedad puede heredarse, comprarse, venderse o transferirse, y es independiente del trabajo cotidiano en la empresa y de la Dirección.
Hasta acá, parece simple. El problema empieza cuando estos tres planos se mezclan en una misma familia. Veamos un caso típico, compuesto, que reproduzco con variantes muchas veces: Tres hermanos heredan una empresa al fallecer el padre. Uno trabaja en la empresa hace 15 años, escaló, hoy es director comercial. El otro nunca quiso trabajar ahí, eligió otra carrera, vive en otra ciudad. El tercero entró a trabajar hace cinco años en un puesto administrativo. Los tres son accionistas en partes iguales. Y ahí empieza el ruido.
El director comercial cobra un sueldo acorde al puesto
El que es director comercial cobra un sueldo acorde al puesto. El que tiene un puesto administrativo cobra mucho menos, porque su responsabilidad es menor. El que no trabaja en la empresa, no cobra nada por el trabajo. Pero los tres, como accionistas, tienen el mismo derecho a dividendos. ¿Qué suele pasar? El que vive en otra ciudad, en algún momento, dice: “¿Por qué él gana tanto más que yo?”. Y la respuesta es simple: porque uno trabaja en la empresa y el otro no. Si querés cobrar como él, vení a trabajar. Si no, recibirás dividendos como accionista, igual que los demás.
Lo que parece evidente cuando se explica así, en la realidad pocas veces está conversado. La familia se sienta a una mesa, mira los números de la empresa, y empiezan los reproches. Reproches que en general no son sobre la empresa: son sobre la historia familiar, sobre el padre que no quiso, sobre la madre que sí, sobre la herencia emocional que cada uno trae y que se cuela en la conversación de negocios y de la empresa.
¿Qué hacemos en estos casos? Trabajamos en separar las conversaciones
La conversación del trabajo: quién hace qué, qué responsabilidades tiene, qué se espera, cuánto se paga. Eso se compara con el mercado. Lo ideal, en mi opinión, es que, para trabajar en la empresa, un familiar tenga que ser tan bueno como el mejor candidato externo que se podría contratar. Si no lo es, mejor que trabaje en otro lado y se prepare.
La conversación de los dividendos: cuándo se distribuyen, qué porcentaje de las utilidades se reinvierten. Eso lo decide el directorio, no la sobremesa familiar. La conversación de la propiedad: quién quiere seguir siendo dueño, quién prefiere salir, cómo se valúan las participaciones, qué reglas de transferencia rigen entre familiares y entre familiares y terceros.
“Los conflictos no desaparecen pero cambian de naturaleza”
Cuando estas tres conversaciones se separan y se ordenan, los conflictos no desaparecen pero cambian de naturaleza: pasan de ser disputas existenciales a problemas y temas que tienen solución, normalmente ocurren y cuando se ordenan solemos no tener conflictos. A veces surgen conflictos igual, es parte de la naturaleza humana y también existen las herramientas para contenerlos, tratarlos adecuadamente y disolverlos y resolverlos. Todo esto en la medida en que estemos preparados.
Mi recomendación es siempre la misma: empezar antes. Mucho antes. Cuando todavía hay tranquilidad, cuando los temas se pueden hablar sin presión, cuando el fundador o los fundadores están activos y pueden liderar la conversación.
Más notas de Urgente24
¿Quién manda, Tesla o BYD?: Esto dicen los números de junio
Fintech sacude Vaca Muerta con una apuesta que desafía a los gigantes del software
Inmuebles y vehículos de remate: Revelan la agenda de subastas online del Banco Ciudad
Getnet y Somos Pymes: El informe clave sobre cobros en Pymes 2026
BYD liberó su nuevo SUV híbrido en Argentina y promete 19,6 km/L
Toyota cae en ventas pero BYD no está ni cerca: Amplia diferencia