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De Bogotá a la Real Academia de Bellas Artes: Puente Internacional, el desfile de moda colombiana en Madrid

Siete marcas bogotanas llegaron a Madrid con una propuesta que cruzó diseño de autor, sostenibilidad, artesanía y ambición internacional.

Madrid fue, por una noche, una pasarela para mirar a Bogotá desde otro lugar. En el patio de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, siete marcas colombianas cerraron Puente Internacional con un desfile colectivo que mezcló diseño de autor, sostenibilidad, artesanía y una idea clara de expansión hacia Europa.

El evento, impulsado por la Cámara de Comercio de Bogotá bajo la presidencia de Ovidio Claros Polanco, no llegó a España como una simple muestra de moda. Durante dos jornadas, diseñadores, compradores y profesionales del sector participaron de showroom, trunk show y pasarela, en una agenda pensada para abrirles a las marcas bogotanas una puerta concreta hacia compradores, tiendas especializadas y plataformas en el viejo continente. La moda, en este caso, funcionó como carta de presentación cultural, pero también como herramienta de internacionalización para una industria latinoamericana que busca competir sin diluir su identidad.

Mónica Fonnegra, Cardiaca, Cueros Unipiel, PLUR, SAÁG, Dunia Shoes y Revolución Urbana construyeron un mapa amplio del diseño bogotano actual. En sus colecciones aparecieron la memoria indígena, la economía circular, el cuero trabajado desde una mirada contemporánea, la sastrería con raíz cultural, el calzado artesanal y la transformación de residuos urbanos en producto. Todo bajo un mismo mensaje: Colombia no solo exporta estética, también exporta relato, oficio y visión de mercado.

La moda como puente comercial entre Bogotá y Europa

El peso económico del sector explica por qué Puente Internacional no fue solo una pasarela. La moda en Bogotá reúne unas 35.000 empresas y genera cerca de 120.000 empleos, una escala que convierte al diseño en algo más que expresión cultural. Llevar dichas marcas a Madrid fue también una forma de abrir camino para firmas que ya miran hacia tiendas especializadas, boutiques, concept stores y nuevas alianzas en Europa.

Polanco lo planteó desde esa lógica. “Nuestro objetivo es acompañar a nuestro talento local en su tránsito hacia mercados globales, no solamente facilitando su participación en plataformas internacionales, sino preparándolos para competir con una visión de sostenibilidad, sofisticación y crecimiento empresarial”, señaló. Para la Cámara, Madrid aparece como una puerta natural al continente, pero también como un punto de encuentro donde América Latina puede entrar con producto, relato y una manera propia de entender el oficio.

La llegada a España forma parte de un recorrido más amplio. Después de pasar por espacios como New York Fashion Week, Puente Internacional desembarcó en Madrid dentro del calendario oficial de SIMA 41, la Semana Internacional de la Moda de Andalucía. Esa ubicación le da otra lectura al proyecto: no se trata de mostrar diseño colombiano como postal de origen, sino de ponerlo a dialogar con compradores, prensa y actores capaces de proyectarlo más allá de una sola noche de desfile.

Puente Internacional

Ovidio Claros Polanco junto a los diseñadores de Puente Internacional, la iniciativa de la Cámara de Comercio de Bogotá que llevó a Madrid estas siete miradas de la moda colombiana actual.

De la memoria textil a la sastrería: las marcas que llevaron identidad a la pasarela

No es casualidad que el evento se haya celebrado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el famoso edificio de la calle Alcalá y una de las instituciones culturales más emblemáticas de Madrid. En un espacio que conserva parte de la memoria artística española, con obras de maestros como Goya, Zurbarán o Rubens, la moda colombiana encontró un marco que elevó el sentido del desfile: las prendas no aparecieron solo como producto, sino como piezas cargadas de identidad, oficio y relato propio.

Mónica Fonnegra, encargada de cerrar el desfile, llevó una de las propuestas más ligadas a la sostenibilidad entendida como proceso, no como etiqueta. Su trabajo parte de materiales recuperados, fibras naturales y técnicas manuales para construir prendas con volumen, textura, color y una sensibilidad muy orgánica. En MATRIA, colección presentada como El útero del mundo, la diseñadora trabaja la idea de origen, naturaleza y energía femenina a través de siluetas envolventes, bordados y recursos textiles que piensan la prenda como memoria.

Cardiaca, creada por Carolina Díaz Cadena, se movió en un registro más oscuro, emocional y cargado de detalles ocultos. Su colección FLUIR no apareció como una simple línea de temporada, sino como una especie de recorrido por la evolución de la marca, con prendas que mezclan capas, gestos experimentales y una estética más introspectiva. Allí la moda funciona menos como superficie decorativa y más como lenguaje personal, algo que se revela de a poco entre textura, forma y atmósfera.

PLUR, dirigida por Liliana Bohórquez, llegó desde la sastrería y la sobriedad, con una elegancia femenina más arquitectónica. Su propuesta piensa prendas con presencia, pero también con uso real, sin abandonar la originalidad de las formas. En Cosmovisión muisca: la chicha, la firma toma una tradición ancestral como punto de partida y la lleva hacia tejidos, colores tierra y cortes que conectan herencia cultural con una lectura más moderna del vestir.

Cuero, calzado y diseño urbano: el lado más material de Puente Internacional

Cueros Unipiel llevó al desfile una lectura más material, urbana y táctil. La firma de Diana Ruiz Martínez parte del cuero como territorio central de trabajo, pero lo aleja de la idea clásica del accesorio rígido o de la prenda puramente utilitaria. En BAKATA: el latido de la tierra junto al cemento, la marca puso en diálogo la Bogotá natural y la Bogotá construida, con siluetas estructuradas, superficies trabajadas y una fuerte importancia de las texturas. El cuero, en este caso, no aparecía como simple material noble, sino como lenguaje visual.

SAÁG, bajo la dirección creativa de Santiago Cortés, fue una de las propuestas que más movimiento generó en la pasarela. Su lenguaje se acercó a una moda de construcción visual, con prendas de volúmenes marcados, cuellos altos, proporciones amplias y una estética de abrigo contemporáneo que por momentos dialogaba con códigos más experimentales, cercanos a cierta arquitectura de la moda japonesa. Punto aparte marcó una etapa de depuración para la firma, con siluetas limpias y estructuras precisas donde el cuerpo, el movimiento y la imagen pesaban tanto como la prenda.

Puente Internacional

Algunos de los looks de SAÁG presentados en Puente Internacional: siluetas amplias, cuellos marcados y una lectura contemporánea del abrigo como pieza arquitectónica.

Dunia Shoes llevó el foco al calzado femenino desde una mirada artesanal y funcional. Con más de dos décadas de trayectoria, la marca trabaja piezas que buscan equilibrio entre diseño, comodidad y durabilidad. Su colección Alma Inquebrantable se apoya en la idea de resiliencia y transformación, traducida en botines de carácter fuerte, pensados para acompañar el movimiento sin perder presencia estética.

Revolución Urbana completó el mapa con una propuesta especialmente potente en clave sostenible. La firma transforma residuos urbanos, como llantas y neumáticos, en calzado funcional, llevando la cultura de la calle a un terreno de diseño con impacto social. La calle decide resume bien esa identidad: una moda que nace del entorno urbano, recupera materiales descartados y los convierte en producto con discurso, oficio y posibilidad de mercado.

El resultado dejó una lectura clara: Puente Internacional no funcionó solo como una vitrina de moda, sino como una declaración de intención. Bogotá llegó a la capital de España con marcas que hablan desde la tierra madre, pero también desde la técnica, la sostenibilidad y la ambición comercial. En un mercado europeo cada vez más atento al origen, al relato y a la trazabilidad, la moda colombiana encontró en Bellas Artes algo más que un escenario: encontró una puerta para empezar a disputar espacio con voz propia.

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