De acuerdo con los expertos de esta organización, uno de los síntomas de alerta de cáncer son los "sudores nocturnos muy intensos o fiebre".
Sudoración nocturna y cáncer
Respecto a los sudores nocturnos como posible síntoma de cáncer, la organización Cancer Research UK indica:
"Sudar por la noche o tener temperatura alta (fiebre) puede ser causado por infecciones o por un efecto secundario de ciertos medicamentos. También lo suelen experimentar las mujeres en la época de la menopausia. Pero hable con su médico si tiene sudores nocturnos muy intensos y abundantes o si tiene fiebre inexplicable".
Pero, ¿Qué tipo de cáncer puede causar sudores nocturnos? Los sudores nocturnos pueden ser un signo de linfoma de Hodgkin, por ejemplo.
El linfoma de Hodgkin es un cáncer que comienza en las células llamadas linfocitos, que forman parte del sistema inmunitario.
En ese sentido, cancer.net (el sitio web informativo para pacientes de la American Society of Clinical Oncology) detalla que las personas con linfoma de Hodgkin, entre tantos otros síntomas, pueden presentar sudores nocturnos, que generalmente empapan.
De hecho, algunos especialistas dicen que este síntoma se asocia con un cáncer tipo linfoma cuando ya está avanzado. Estos ocurren cuando el cuerpo trata de bajar su temperatura, explica la American Cancer Society.
De cualquier manera, los expertos consideran que en caso de sufrir sudoración excesiva, especialmente en la noche, es importante consultar al médico para descartar cáncer o cualquier otra afección.
¿Cómo comienzan los síntomas de cáncer?
Además de la sudoración nocturna, según el Manual MSD, existen otros síntomas de alarma de un posible cáncer que no se deben ignorar:
- Pérdida de peso inexplicable
- Fatiga
- Inapetencia
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Dolor persistente, de aparición reciente
- Problemas en la visión o el oído
- Náuseas o vómitos recurrentes
- Sangre en la orina
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Sangre en las heces (ya sea visible o detectable solamente mediante pruebas especiales)
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Cambio reciente en los hábitos intestinales (estreñimiento o diarrea)
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Sangrado vaginal anómalo, especialmente después de la menopausia
- Fiebre recurrente
- Tos crónica
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Cambios en el tamaño o en el color de un lunar o cambios en una úlcera de la piel que no cicatriza
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Un crecimiento o marca en la piel que se hace más grande o cambia de apariencia
- Una llaga que no cicatriza
- Ganglios linfáticos agrandados
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