La ecografía sigue siendo la modalidad de diagnóstico por imágenes de primera línea estándar para los cálculos renales durante el embarazo.
Sin embargo, existen varias alternativas de segunda línea.
La presentación de nefrolitiasis obstructiva con infección asociada representa una situación clínica única y grave que requiere drenaje inmediato.
"La obstrucción urinaria debido a cálculos renales puede causar un dolor que algunos pacientes describen como el peor dolor que han experimentado", dice el Dr. Charat Thongprayoon, del Centro Médico Bassett en Cooperstown, Nueva York, USA.
Durante el embarazo, un cálculo renal puede contribuir a una complicación grave, y los resultados de multiples estudios indican que puede estar justificado el asesoramiento prenatal con respecto a los cálculos renales, especialmente para las mujeres con otros factores de riesgo de cálculos renales, como la obesidad. Durante el embarazo, un cálculo renal puede contribuir a una complicación grave, y los resultados de multiples estudios indican que puede estar justificado el asesoramiento prenatal con respecto a los cálculos renales, especialmente para las mujeres con otros factores de riesgo de cálculos renales, como la obesidad.
Un estudio publicado por la revista americana de enfermedades renales (AJKD) American Journal Kidney Diseases menciona que el embarazo aumenta el riesgo de un cálculo renal sintomático por primera vez. Este riesgo alcanza su punto máximo cerca del parto y luego mejora 1 año después del parto, aunque como se menciona arriba todavía existe un riesgo modesto de cálculos renales más allá de 1 año después del parto.
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Las famosas 'piedras': A cuidarse.
Las dietas que contienen un alto contenido de proteínas de origen animal que son carnes y derivados, aumentan la eliminación de ácido úrico y de calcio en la orina y disminuyen las sustancias inhibidoras urinarias.
Por otro lado, las dietas ricas en sodio inducen al aumento de la excreción de calcio en la orina.
Otro factor a tener en cuenta es que la litiasis se relaciona en forma inversa con la ingesta de líquido. Cuando un individuo toma mucho líquido su orina se vuelve menos concentrada y el riesgo de que se forme un lito es menor.
Como regla general las recomendaciones dietéticas para prevenir la enfermedad de cálculos renales incluyen una ingesta rica en agua, una dieta baja en sal y productos de origen animal.
Los expertos de Mayo Clinic también recomiendan una ingesta adecuada de calcio durante el embarazo de al menos 1.000 miligramos por día, ya que las dietas con poco calcio aumentan la eliminación urinaria de oxalatos. Preferiblemente de fuentes dietéticas en lugar de suplementos de calcio.
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