Lo inicialmente previsto para Carter por parte de Migraciones era que estuviera solamente dos días en detención en una celda de una prisión federal y que finalmente el miércoles 17 de agosto fuera deportado a su Nación.
Sin embargo, Carter padeció unos ocho días de maltrato y falta de atención en una Unidad de Manejo Especial en una cárcel federal. El adolescente relató su tremenda situación de reclusión a medios australianos: solo bebió agua gracias a un burbujeador roto situado en la parte de superior de un inodoro y afirmó haber tenido que ingeniárselas para sorber el líquido:
Había que usar una mano para sacar el agua porque nunca suministraron tazas ni ningún recipiente Había que usar una mano para sacar el agua porque nunca suministraron tazas ni ningún recipiente
En ese sentido, Carter señaló a The Guardian que durante su estadía como inmigrante y convicto no pudo comer ni un bocado debido al estrés en el que estaba sumido y además, tuvo contacto con la población general de dicha prisión. Asimismo, las autoridades no le permitieron comunicarse con su familia y luego, le proporcionaron un celular que no funcionaba. A su vez, según The Guardian, Carter fue cacheado completamente desnudo, quizá, en la búsqueda de algún ilícito escondido en su cuerpo.
No obstante, el miércoles 17 de agosto los funcionarios policiales le hacen llegar a Carter una llamada telefónica del consulado que le indicaba que el viernes (19/08) comparecería ante un juez para confirmar si efectivamente tenía voluntad de regreso a su patria.
De igual forma, funcionarios de Migraciones se comunicaron con el amigo de Carter -que lo había estado esperando en su hogar de Wyoming- para ratificar la veracidad de los testimonios del adolescente. En relación a ello, un oficial de Migraciones le había recordado a Carter: “Usted declaró que es su intención venir a los Estados Unidos para vivir y trabajar de forma permanente”.
Pero no fue así: la audiencia se pospuso al lunes 22 de agosto. El propio Carter presume que se debió a una malinterpretación de sus dichos. El adolescente le había comentado a estos funcionarios federales que tenía un "miedo menor" de regresar a su hogar porque había perdido mucho dinero en pasajes y porque su propia familia le daría "un sermón".
La madre de Carter relató la horripilante peripecia de su hijo y el proceder de la embajada:
El consulado no pudo decirnos nada. No se nos permitía hablar con él. Todo lo que dijo el consulado fue que había sido detenido y cuando pedimos un cheque de asistencia social, todo lo que obtuvo el consulado fue la transcripción de la conversación grabada de inmigración El consulado no pudo decirnos nada. No se nos permitía hablar con él. Todo lo que dijo el consulado fue que había sido detenido y cuando pedimos un cheque de asistencia social, todo lo que obtuvo el consulado fue la transcripción de la conversación grabada de inmigración
El "sueño americano" de Carter fue truncado hábilmente por la entidad estadounidense de control de ingreso y egreso de personas, que lo repatrió a Australia luego de 10 días de agobio. Pero, la deportación de Carter se hizo en un vuelo equivocado desde Hawai a Melbourne, cuando le habían dicho al propio Carter que se estaba embarcando en un vuelo a Sydney. Luego, Carter logra que un pasajero de su mismo avión a Melbourne le preste su celular y a 750 km de su casa en Bathurst, le avisa y pide a sus padres que le reservaran un vuelo a Sydney.
Más contenido en Urgente 24:
4 lugares con increíbles picadas de campo en Buenos Aires
La novia de Sabag Montiel: Desnudos en OnlyFans y detención
Página12 y Clarín dispararon: Los K piden la cabeza de la jueza y el fiscal
Golpe al periodismo: C5N, CMS, SEO y cómo Google lo fulmina
¿Crisis en ESPN?: Vignolo amagó con irse, Ruggeri Vs Bulos