El PP lidera las encuestas y Vox se estanca: un nexo obligatorio rumbo a 2027
El PP lidera con 31,1% de intención de voto, el PSOE le sigue con 28,6% y Vox se ubica tercero con 18,7%, tras cortar una racha de cinco meses al alza.

El PP lidera con 31,1% de intención de voto, el PSOE le sigue con 28,6% y Vox se ubica tercero con 18,7%, tras cortar una racha de cinco meses al alza.
Pensando en el electorado y en la suma de posibles votos para los próximos comicios, los principales partidos empiezan a mover sus fichas como en una partida de ajedrez. Mientras el Partido Popular busca consolidar su posición como primera fuerza y Vox intenta mantener su peso dentro del bloque conservador, en la izquierda el escenario es más incierto. El Gobierno de Pedro Sánchez enfrenta el desgaste de distintos frentes (desde la crisis de la vivienda hasta el debate migratorio) mientras el PSOE, Sumar y Podemos intentan recomponer un espacio progresista que en los últimos años perdió cohesión y capacidad de movilización.
En ese contexto, las últimas encuestas empiezan a marcar tendencia. El PP aparece primero con 31,1% de intención de voto, seguido por el PSOE con 28,6%, mientras Vox se ubica tercero con el 18,7%, tras cortar una racha de cinco meses de crecimiento. Los números, correspondientes al sondeo de abril, refuerzan una idea que ya circula en el tablero político: si la derecha aspira a gobernar en el próximo ciclo electoral, el entendimiento entre el PP y Vox podría convertirse en un nexo obligado para alcanzar la mayoría parlamentaria.
El último barómetro electoral elaborado por 40dB para Cadena SER y El País confirma esa tendencia. El sondeo de abril muestra por primera vez en cinco meses un freno en la escalada de Vox, que se mantiene como tercera fuerza política con apenas una décima menos que en el estudio anterior. Aun así, el partido liderado por Santiago Abascal sigue siendo la formación que más ha crecido respecto a las elecciones generales de 2023.
La encuesta también refleja que el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo conserva la primera posición y suma un punto respecto al barómetro anterior, mientras que el PSOE de Sánchez también registra un leve avance de un punto y se mantiene en segundo lugar. De este modo, el reparto de fuerzas entre los dos grandes partidos permanece relativamente estable, aunque ambos consolidan su posición frente al resto de las formaciones.
Detrás de esos números aparece un análisis de la tensión política que se arrastra desde hace meses dentro del bloque conservador. La relación entre el PP y Vox atraviesa una etapa de frialdad después de que los populares presentaran un documento “marco” para ordenar su relación con la formación de Santiago Abascal, una iniciativa que dentro de Vox fue interpretada como un intento de fijar límites y condicionar su papel dentro del espacio de la derecha, algo que generó incomodidad en el entorno del partido.
Ese episodio profundizó las diferencias en un momento en el que Abascal busca reforzar el protagonismo de Vox dentro del frente, en medio de negociaciones complejas para formar gobiernos autonómicos y de un debate más amplio sobre el liderazgo de la derecha en España. Aun así, los números que arroja el sondeo apuntan en una dirección clara: la suma de PP y Vox roza el 50% de intención de voto, quedándose a apenas dos décimas de la mayoría absoluta, una distancia muy superior a la que lograría el bloque de izquierdas formado por PSOE y Sumar, que ronda el 37%.
En paralelo al escenario que marcan las encuestas, dentro del espacio progresista empiezan a aparecer movimientos que buscan reorganizar a una izquierda cada vez más fragmentada. Uno de los más visibles lo protagonizan Gabriel Rufián, portavoz de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) en el Congreso, y la eurodiputada de Podemos Irene Montero, que en las últimas semanas comenzaron a acercar posiciones con la mirada puesta en el ciclo electoral que desembocará en las generales de 2027.
El gesto más concreto de ese diálogo llegará el 9 de abril en Barcelona, donde ambos compartirán escenario junto al exdiputado Xavier Domènech en un acto titulado “¿Qué hay que hacer?”. Más allá del formato, el encuentro se interpreta en el tablero político como algo más que una simple charla: una señal de que distintos sectores del progresismo empiezan a explorar una nueva opción política dentro de la izquierda, en un momento en el que el espacio aparece debilitado frente al avance del PP y Vox.
Por ahora no existe una alianza formal ni una candidatura común sobre la mesa. Sin embargo, el acercamiento ya genera comentarios dentro del propio ecosistema progresista. Incluso en sectores del entorno del PSOE observan con interés la posibilidad de que surja un frente capaz de reagrupar a la izquierda alternativa y ordenar un espacio hoy disperso entre Sumar, Podemos y distintas fuerzas regionales. En ese contexto, la eventual convergencia entre estos actores empieza a aparecer en el debate político como una vía para recomponer al bloque progresista de cara a los próximos comicios.
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