25 años después, el Mercosur pudo destrabar el acuerdo con Europa
La Unión Europea avanzó en la aprobación del acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Cómo impactará en Argentina el nuevo tratado.
09 de enero de 2026 - 09:06
Tras dos décadas y medias de tironeos constantes, el Mercosur dio lo que tal vez sea el fruto más importante de su existencia: un acuerdo de libre comercio con Europa. La decisión se consumó esta mañana en Bruselas, cuando la sede de la Unión Europea abrió una nueva votación referida donde se produjo el entendimiento por mayoría cualificada.
A pesar de la resistencia que Francia encabezó por la presión del sector agropecuario local, los diplomáticos europeos avanzaron en el acuerdo que pretende crear una zona comercial "libre" de alrededor de 720 millone de consumidores. Si bien existen reparos de la parte europea por los posibles efectos que pueden producirse para el sector primario, las ventajas de alcanzar un flujo económico despojado de las presiones chinas y estadounidenses pesaron más en medio de un escenario global de creciente tensión comercial.
Bajo ese contexto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quedó en condiciones de viajar a la sede del Mercosur en Paraguay para rubricar el acuerdo. Algo que no hará entrar en vigor de inmediato a sus efectos debido a que todavía resta la aprobación parlamentaria europea.
En esa instancia, el proyecto podría encontrar dificultades nuevas que demoren su aplicación efectiva. El parlamento europeo está compuesto por 720 legisladores de todos los países miembros, por lo que es altamente probable que se produzca algún tipo de maniobra de resistencia, especialmente impulsada por Francia y Polonia, por la baja competitividad con la cual los agropecuarios europeos deberán a empezar a competir con sus pares sudamericanos.
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25 años después, el Mercosur dio fruto
La posibilidad de este acuerdo multilateral data de 1999, cuando Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay comenzaron a presionar a través de sus diplomáticos para liberar el comercio con la Unión Europea. Desde el Viejo Continente, la resistencia fue constante, aunque el paso del tiempo fue añadiendo justificativos favorables al proyecto, que fue defendido principalmente por España y Alemania a lo largo de la historia.
En líneas generales, el nuevo acuerdo podría generar una de las zonas comerciales más grandes del mundo con una reducción de aranceles cruzados de hasta el 90%. Esto provocaría que Europa deje de buscar gran parte del flujo de productos primarios en mercados como el de China o Estados Unidos, países que suelen imponer presiones comerciales a menudo.
En contraparte, el Mercosur quedaría abierto a los manufacturados europeos. Vehículos, maquinaria, productos químicos y muchos otros derivados del sector industrial podrían llegar a los países miembro con mínimos aranceles de importación, equilibrando parcialmente la balanza.
De cualquier manera, el acuerdo aprobado este viernes en Bruselas contendrá cláusulas preventivas para la defensa de los productores europeos. Las mismas estarían basadas en cupos por producto para el ingreso sin aranceles, además de posibles maniobras de estabilización del mercado en caso de desequilibrio.
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El Mercosur obtuvo su acuerdo con Europa.
Cómo impacta en Argentina
En Argentina, el impacto de un acuerdo comercial libre con la Unión Europea coincidiría directamente con la política comercial del Gobierno de Javier Milei. La apuesta, centrada en el sector primario y energético sumado a la política de apertura de las importaciones extrazona, estaría en línea con lo establecido en el entendimiento y podría acelerar los procesos internos tanto en el buen sentido como en el malo.
Respecto a esto último, las exportaciones agropecuarias sufrirían menor presión fiscal externa lo que le devolvería un margen de competitividad considerable. Lo mismo podría suceder en plano energético y minero, dos sectores en expansión en los últimos años.
Ahora bien, en el plano negativo estaría un mayor cuadro de depresión industrial ante la llegada de más productos importados con bajos aranceles. Así, podría acelerarse también el deterioro del trabajo consolidado y en blanco que da el sector, aunque también contaría con el incentivo de aumentar el nivel de competitividad para intentar vender en Europa, un nuevo mercado disponible.