En la jugada previa al agónico gol de Santiago Montiel hubo una mano dentro del área de Miguel Ángel Barbieri que requería, de mínima, ser revisado.
Espinoza, que en general va a hacer los mandados y a irritar al público, miró hacia otro lado. ¿El VAR? Bien gracias...
¿Qué chapea entonces Espinoza contra Caruso Lombardi y los detractores del arbitraje?
Días atrás, también Facundo Giacopuzzi, defensor de Deportivo Madryn, fue muy duro al hablar de Caruso por sus críticas al Aurinegro, al afirmar en reiteradas ocasiones que la escuadra chubutense recibe ayudas arbitrales (algo que es fáctico, no opinativo).
"Hay un gordo boludo que se pone los domingos al mediodía a decir pelotudeces", declaró el futbolista tras la victoria 1-0 sobre Gimnasia (J) en la vuelta de los cuartos de final del Reducido por el segundo ascenso a la Liga Profesional. Cabe recordar que la ida se suspendió luego de las supuestas amenazas al árbitro en el vestuario y se le dio por ganado el encuentro al club patagónico por 3 a 0.
"Se hablaron muchas boludeces, a este grupo lo golpearon mucho, a mi encantaría que cada uno de todos los pelotudos que hablan boludeces vengan en la semana para ver cómo entrenamos, creo que somos el equipo que más se merece el ascenso", sostuvo Giacopuzzi en diálogo con Jornada, quien sintió que le tocaron "el orgullo" porque se "rompieron el orto todo el año" y se les escapó ser campeones "por un minuto", en relación a la final perdida ante Gimnasia de Mendoza, el pasado 11/10.
Reflexión final
La B Nacional es la ley de la selva. A diferencia de la Liga Profesional de Fútbol, no hay tecnología a disposición del cuerpo arbitral, por lo que es más sencillo hacer y deshacer. En todas las categorías desde el Nacional para abajo, se ven robos del tamaño de un casa y los beneficiados siempre son los mismos.
En la Primera División es un poco más difícil porque la AFA está en el ojo crítico de la gente, los medios de comunicación (los emergentes, no los tradicionales) ponen el tema en agenda, tiene mayor exposición la Liga, y, como bien se dijo anteriormente, hay VAR.
Aún con la tecnología, el fútbol argentino está manchado por árbitros agrandados y por dirigentes que priorizan los negocios de la Selección Argentina antes que cuidar nuestro producto. Como dicen los jóvenes hoy en día: "Qué caro nos costó el Mundial"...