Hay rumores de que el ministro Sergio Massa tiene 'in pectore' la idea de la necesidad y urgencia de un plan de desaceleración abrupta de la tasa de inflación.
Sin embargo, también hay versiones de que tanto el presidente Alberto Fernández como la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, rechazan esa posibilidad invocando el 'costo social' que podría provocar. Son los mismos que propusieron y ejecutar el demencial 'Plan Platita', que igual no les permitió ganar en 2021 y potenció la inflación 6 meses después.
Al parecer, tanto a AF como a CFK les molesta la palabra 'shock'. Deberían existir en la sociedad reclamos intensos por la insensibilidad social de AF y CFK, si fuese un relato veraz de lo que ocurre puertas adentro.
La inacción veloz y oportuna resultaría muy terrible porque la inflación presente está alentando el conflicto social en forma peligrosa. El dinero nunca puede alcanzar en semejante inestabilidad pero muchas empresas no pueden acompañar la indexación permanente del salario.
El esfuerzo inflacionario global ofrece a la Argentina una inmejorable oportunidad para insertarse en esa tendencia y ejecutar las medidas necesarias para reducir la velocidad de rotación de la moneda (eso es la inflación) y reorganizar la estructura de precios relativos. Es posible pero con un plan.
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Alberto Fernández en Nueva York: De la crisis, ni idea.
Alberto Fernández
Sorprende que el Estado argentino, tan gigantesco y repleto de gente y funciones, no tenga un Comité de Crisis desde febrero, cuando Rusia invadió Ucrania, a causa del previsible impacto de esa novedad en la economía global.
Pero ahora todo es más complejo porque la guerra no sólo continúa sino que podría incrementarse y hasta se debate en público si tendrá o no un capítulo nuclear, mientras que Occidente ingresa a una recesión pero al Gobierno argentino esto
- no le sorprende
- ni le llama la atención
- ni la parece que tendrá impacto,
- ni es necesario planificar una respuesta.
Debe recordarse cuando, a comienzos de 2019, algunos advirtieron que había que tomar precauciones con quienes llegaran desde el exterior, en particular de China, a causa de esa curiosidad que aún no se llamaba COVID-19, pero ni las autoridades sanitarias ni las de migraciones tomaron nota del comentario o pedido o consejo. Luego se sobreactuó con la cuarentena interminable (a propósito ¿le devolvieron a la ANSeS el dinero que prestó para levantar una fábrica de vacunas Sputnik V que no funciona?).
El Gobierno argentino debería estar anticipando escenarios, quizás trabajando en conjunto con quienes o son opositores o son independientes. Si una crisis global no justifica dejar atrás la Grieta ¿cuál otro evento podría lograrlo? ¿Y si estamos ante un cambio de época? La situación argentina es muy delicada con lo que pasa adentro; con lo que está ocurriendo afuera, mucho más. Delirante no aceptarlo y hacer algo al respecto.
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