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Petróleo, guerra y precios: el cóctel que pone en jaque a la economía global

El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel sacude al petróleo, dispara precios y amenaza con una ola inflacionaria. La nafta ya aumentó 17% en Argentina.

La escalada geopolítica en Medio Oriente volvió a colocar al petróleo en el centro de la escena mundial. La combinación de conflictos armados, disrupciones logísticas y riesgos sobre rutas estratégicas generó un shock de oferta que impacta en toda la estructura de precios globales. La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel traerá consecuencias negativas sobre la economía mundial.

El detonante principal es la crisis en torno al estrecho de Ormuz, un punto clave por donde circulan cerca del 20% del petróleo, gas y fertilizantes del mundo.

Por caso, las interrupciones en esa vía elevaron los precios del crudo por encima de los US$100 por barril, en medio de una volatilidad inédita en años recientes. Al momento de publicar esta nota, el Brent cotiza a US$97,98.

La posición de Irán frente a la guerra

Según reportó Arab News, la tensión en la región se intensificó luego de que Irán afirmase hoy, 25/03, que no participó en ninguna reunión para terminar la guerra, como habían planteado desde Estados Unidos. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró en una entrevista que tampoco “tienen previsto entablar ninguna comunicación”.

Subsiguientemente, los persas atacaron diferentes instalaciones en países de la región en respuesta al último ataque estadounidense-israelí sobre Teherán. El riesgo de una escalada mayor mantiene en alerta a los mercados internacionales, dado que cualquier interrupción prolongada podría afectar gravemente el suministro global de crudo.

Este escenario ya es uno de los mayores desafíos energéticos de la historia moderna. La disrupción en los flujos no solo afecta al petróleo, sino también al gas natural y a insumos críticos como fertilizantes, amplificando el impacto sobre la inflación global y la seguridad alimentaria.

Las proyecciones del Citi sobre la economía

En este contexto, el banco Citi actualizó sus proyecciones para los commodities con una definición elocuente: el mercado se comporta “como si el sol explotara”, según publicó Bloomberg Línea. La metáfora refiere a la calma por los ocho minutos que tarda la luz en llegar a la Tierra.

La entidad advierte que el shock actual excede la volatilidad habitual y responde a una reconfiguración estructural de la oferta, donde múltiples mercados —energía, metales y agricultura— comienzan a moverse en simultáneo.

A corto plazo, la perspectiva es de alta volatilidad. Citi elevó sus previsiones para el petróleo, con valores cercanos a US$120 para el Brent por los próximos tres meses, para luego acomodarse en alrededor de US$80 hacia fin de año.

Sin embargo, el panorama a mediano plazo presenta una dualidad. Por un lado, la persistencia del conflicto podría sostener una prima de riesgo elevada en los precios energéticos.

Por otro, una eventual distensión geopolítica podría habilitar una corrección, especialmente si se consolida una oferta alternativa fuera de la región afectada. Esto podría tomar casi todo el 2026 para normalizarlo, tal como publicó The Economist días atrás.

El impacto en la economía

El impacto económico ya es tangible. El encarecimiento de la energía eleva los costos de producción y transporte a nivel global, presionando sobre la inflación y afectando el poder adquisitivo. Los combustibles aumentaron en todo el mundo. En Argentina, por caso, el litro de nafta cuesta en promedio US$1.43, arriba de los $2.000, aumentó 17% en cinco semanas.

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Precio de la gasolina en Argentina durante las últimas ocho semanas. Fuente: Global Petrol Prices.

A su vez, la volatilidad y el aumento de costos introduce incertidumbre en las decisiones de inversión y en la planificación de las empresas, especialmente en economías dependientes de importaciones energéticas.

Además, el efecto contagio sobre otras commodities refuerza el carácter sistémico del fenómeno. Los futuros de urea (un popular fertilizante que se usa para el crecimiento de cultivos) pasaron de cotizar US$465,50 a fines de febrero a US$677,50 hoy, un aumento del 45,5%.

Los aumentos en energía y, más evidentemente, en fertilizantes, tienden a trasladarse a alimentos e insumos industriales, generando un shock inflacionario de segunda ronda. Este mecanismo ya había sido observado en crisis anteriores, pero ahora se amplifica por la simultaneidad de disrupciones.

En términos financieros, la volatilidad del petróleo también reconfigura las expectativas de los mercados. Las acciones vinculadas a energía muestran fuertes movimientos, mientras que los bancos centrales enfrentan el dilema de contener la inflación sin profundizar la desaceleración económica. La Fed ya decidió por contener la inflación, la semana pasada, cuando dejó las tasas en el rango de 3,5% a 3,75%.

La crisis en Medio Oriente reintroduce al petróleo como variable dominante del ciclo económico global. La evolución del conflicto será clave para determinar si el actual shock se consolida como un cambio estructural o si, por el contrario, se trata de un episodio transitorio en un mercado que sigue tensionado entre la geopolítica y los fundamentos de oferta y demanda.

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