Los números de Uruguay no terminan de enamorar a la región (ni a nadie)
Los números de noviembre mostraron una mejora en el resultado fiscal, pero lejos de despejar las dudas sobre la dinámica tributaria y externa de Uruguay

Los números de noviembre mostraron una mejora en el resultado fiscal, pero lejos de despejar las dudas sobre la dinámica tributaria y externa de Uruguay
El déficit del sector público consolidado se redujo a -4,1% del PBI, aunque el ajuste respondió casi exclusivamente a ingresos extraordinarios y no a un proceso genuino de consolidación del gasto o fortalecimiento estructural de los ingresos.
Según el análisis elaborado por Santiago Resico y Franco Borchi, economistas de one618, el desempeño fiscal del país sigue mostrando una elevada volatilidad y una preocupante dependencia de factores puntuales.
El dato central de noviembre fue la reducción del déficit fiscal, impulsada por un ingreso excepcional al Fondo de Seguridad Social II, equivalente a 0,4% del PBI. Ese flujo permitió inflar transitoriamente los ingresos del sector público no financiero, que treparon a 28,7% del PBI, desde el 28,3% registrado en octubre.
Como consecuencia, el déficit primario del sector público no financiero, excluyendo el efecto de los cincuentones, se redujo a -0,9% del PBI, una mejora de 0,4 puntos porcentuales respecto del mes previo.
Sin embargo, el propio informe de one618 advierte que, aun con este ingreso extraordinario, el resultado fiscal no logró ubicarse por debajo de los mejores registros del año, que habían sido del orden de -3,9% del PBI en abril y agosto. En otras palabras, el alivio fue transitorio y no cambió la foto estructural.
El desglose de los ingresos deja un mensaje claro. Mientras el agregado del sector público mejoró, los ingresos del Gobierno Central mostraron señales de estancamiento. En noviembre se ubicaron en 19,9% del PBI, apenas por debajo del 20,0% del mes anterior.
Los principales rubros tributarios no mostraron dinamismo. La recaudación impositiva permaneció prácticamente congelada en 16,6% del PBI, los impuestos al comercio exterior se mantuvieron en 1,2%, y el rubro otros ingresos quedó en 2,1%, sin cambios relevantes.
El verdadero motor del mes fue la recaudación del sistema previsional, que saltó de 7,4% a 7,8% del PBI, explicada íntegramente por el ingreso extraordinario al fondo previsional. A eso se sumó un resultado primario positivo de las empresas públicas, que aportaron 1,0% del PBI, ayudando a mejorar el resultado agregado.
Del lado del gasto, el panorama tampoco muestra señales de ajuste. El gasto primario corriente del Gobierno Central y el BPS subió levemente a 27,4% del PBI, frente al 27,3% de octubre. El incremento estuvo explicado por mayores erogaciones en jubilaciones y gastos no personales, mientras que salarios y transferencias se mantuvieron prácticamente estables.
Para one618, este comportamiento confirma la rigidez del gasto y refuerza la idea de que la mejora fiscal de noviembre tuvo más que ver con contabilidad que con política económica.
Más allá del dato mensual, el informe es crítico con el sendero fiscal planteado en el presupuesto quinquenal. Si bien reconoce avances formales en la actualización de la regla fiscal, el análisis señala un problema clave para los acreedores: la falta de mecanismos efectivos de cumplimiento.
En lugar de un ajuste basado en el control del gasto, la estrategia oficial descansa en supuestos optimistas sobre mejoras en la eficiencia recaudatoria y en ingresos asociados a la regulación de obligaciones tributarias externas.
Según advierte one618, el ajuste está excesivamente cargado hacia el final del período, lo que incrementa el riesgo de desvíos. A eso se suma la falta de claridad sobre cómo se reordenarán las prioridades del gasto, un punto sensible en un contexto político que podría complicar la ejecución.
En el corto plazo, los números fiscales están alineados con las proyecciones de cierre de 2025, pero el informe no espera una consolidación material en el futuro cercano.
En paralelo al frente fiscal, el balance externo dejó señales más alentadoras. El Balance de Pagos del tercer trimestre de 2025 mostró una mejora significativa frente al mismo período del año anterior.
La mejora interanual fue de US$458 millones, explicada principalmente por el comercio de bienes. Las exportaciones crecieron US$329 millones, impulsadas por mayores ventas de soja, carne y lácteos, mientras que las importaciones aumentaron US$139 millones, a un ritmo menor. Como resultado, el superávit comercial se amplió a US$1.152 millones, unos US$190 millones más que un año atrás.
El balance de servicios también aportó a la mejora, con un giro positivo de US$72 millones, que permitió cerrar el trimestre con un superávit de US$37 millones. A diferencia de otros períodos, el ajuste vino por el lado de una fuerte caída en las importaciones de servicios, asociada a un menor gasto en turismo emisivo.
Además, el déficit de la cuenta de ingresos primarios se redujo en US$206 millones, debido a una menor remisión de utilidades al exterior, mientras que la cuenta de ingresos secundarios se mantuvo estable.
En términos acumulados, el déficit de cuenta corriente de los últimos doce meses se redujo a -0,5% del PBI, equivalente a US$382 millones, desde el -1,0% del PBI del año previo.
El diagnóstico final del informe de one618 Research detalla como Uruguay muestra avances puntuales en el frente externo y mejoras fiscales temporales, pero sigue sin resolver los desequilibrios estructurales de sus cuentas públicas.
La dependencia de ingresos extraordinarios, la rigidez del gasto y un plan de consolidación con baja credibilidad mantienen abiertas las dudas sobre la sostenibilidad fiscal de mediano plazo.
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