Sin embargo, esa apuesta no viene sin condicionamientos. El grupo mexicano ha insistido en la necesidad de contar con un Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) que otorgue beneficios cambiarios y fiscales —incluyendo estabilidad impositiva por décadas— como garantía para el desembolso prometido.
El RIGI es un régimen que ya existe en la legislación argentina para atraer capitales superiores a US$ 200 millones, pero su aplicación específica a concesiones ferroviarias abre un debate: algunos especialistas aseguran que la normativa actual no contempla explícitamente este tipo de contratos, lo que podría requerir ajustes legislativos o nuevas regulaciones.
Reacción en el mercado y actores locales
La presencia de Grupo México ha generado reacciones dispares. Por un lado, su experiencia logística es indiscutible: opera más de 11.000 kilómetros de vías en México y tiene presencia en Estados Unidos, lo que lo posiciona como uno de los operadores ferroviarios más grandes del continente.
Por otro lado, empresas locales y grupos agroexportadores —incluidas grandes cerealeras como Bunge, Cargill y la Asociación de Cooperativas Argentinas— ya trabajan en propuestas propias para competir por la concesión del Belgrano Cargas, señalando que una privatización no debe concentrarse en un único operador internacional, según aclara LetraP.
La licitación en el corazón del debate político
La discusión sobre la privatización ferroviaria se cruza con tensiones internas en el gobierno argentino. El esquema planteado por el Ejecutivo —que contempla la desintegración vertical de los servicios, es decir, licitaciones separadas para distintos segmentos del negocio ferroviario— no coincide completamente con la visión de GMEX, que prefiere un operador único para toda la cadena.
Esto no sería un requerimiento de los actores locales, y por eso LetraP remarca que surgieron nombres para operar los talleres, como el de Augusto Marini, fundador de CaleGroup, gestor de Motora Argentina, dedicada a brindar servicios y reparación de trenes (con talleres en Retiro, Bragado, Santa Fe y otros), y dueño de los canales de streaming Carajo y Blender.
Además, la certeza jurídica que reclaman los inversores extranjeros —y que el RIGI buscaría otorgar— es un punto sensible en un país con antecedentes de cambios regulatorios. Las negociaciones entre funcionarios y representantes de Larrea continúan en oficinas del Ministerio de Economía y de Trenes Argentinos Cargas, con miradas puestas en los pliegos que deberían publicarse en las próximas semanas.
¿Un nuevo capítulo ferroviario?
Si la propuesta de Grupo México prospera, Argentina podría ver entrar a un gigante internacional del transporte de cargas en un sector históricamente administrado por el Estado o por concesionarios locales. La promesa de modernización y capital fresco choca con discusiones sobre soberanía, equidad y el rol de capitales extranjeros en infraestructura estratégica. El resultado de esta puja marcará, sin duda, un capítulo clave en el futuro del transporte ferroviario argentino.
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