Para Milei, la libertad empieza a convertirse en algo a combatir
El Presidente amenaza con perseguir a los disidentes políticos mientras estigmatiza la diversidad sexual.
Javier Milei dio en los últimos días nuevos pasos en la construcción de un perfil autoritario que ya se había evidenciado y que genera inquietudes sobre la deriva que pueda adquirir y su efecto en el ejercicio del poder. El Presidente ha incrementado la agresividad para referirse a la disidencia política al mismo tiempo en que ha revelado preocupantes niveles de intolerancia hacia determinadas minorías sociales. En Davos, el foro económico que reúne a la élite mundial, Milei dio poca espacio a los avances en la macroeconomía argentina, que pueden ser un factor de atracción para los inversores que asisten a ese evento, y dedicó el mayor énfasis de su alocución a advertir sobre “el cáncer Woke” que, según su mirada, penetra en los Estados y en los organismos internacionales impidiendo el desarrollo de las naciones. Como lo hizo en su participación del año pasado, cuando alertó a Occidente sobre el avance del “socialismo”, Milei volvió a utilizar el escenario de Davos para pelearse contra quijotescos molinos de viento.
