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El test plebiscitario de Milei y los límites del "efecto felicidad"

Javier Milei someterá su programa económico al primer test que determinará qué apoyo real tiene. El estímulo al consumo con el dólar barato y sus riesgos.

Como todo año impar, 2025 es en la Argentina sinónimo de un proceso electoral en ciernes. En este caso será uno del que resulte el volumen real del acompañamiento que tiene el programa económico de Javier Milei. Toda elección de medio término, en la que se selecciona la representación parlamentaria, esconde un carácter plebiscitario, de convalidación o de impugnación del rumbo que ha tomado el país durante los 2 años siguientes a la asunción presidencial. Milei se someterá a ese test al margen de lo que pueda incorporar a sus bloques legislativos. Las encuestas de opinión pública mostraron a fines de 2024 un clima favorable para el Gobierno a pesar de haber aplicado un feroz ajuste fiscal y un “sinceramiento” de la economía (una fuerte devaluación en el inicio de la gestión y aumentos de tarifas, por casos) que redundaron en una recesión, la licuación de los ingresos y el aumento del índice pobreza por encima del 50% de la población.

Pero al mismo tiempo la ‘motosierra’ sobre el gasto público, que eliminó el financiamiento monetario, y el recorte del poder de compra quitaron pesos de la calle, lo que sumados a una corrección administrada del tipo de cambio (crawling peg al 2% mensual con permanencia de los controles de capitales) lograron una desaceleración de la inflación, que en noviembre pasado fue la más baja en 4 años. De acuerdo a proyecciones de la consultora Eco Go, la variación de los precios habría sido en diciembre del 2,9%, unas décimas por encima del saldo del mes previo dado el impacto del factor estacional de las Fiestas, pero casi 23 puntos por debajo de aquel 25% del primer mes de gestión libertaria, fogoneado por la apreciación del dólar de 118%.

La baja de la inflación, que tiene como efecto rebote la recuperación (aún parcial) del poder adquisitivo, fue percibida por la opinión pública como un síntoma de normalidad económica. “Estabilidad fue la palabra clave”, coincidieron encuestadores como Cristian Buttié (CB Consultora) y Shila Vilker (Trespuntozero) sobre cuál fue el motor del repunte de la imagen de Milei hasta picos históricos al cabo de su primer año de mandato. Ese máximo se registra incluso en el estudio de diciembre de D'Alessio IROL y Berensztein que ubica la aceptación de Milei por encima del rechazo por primera vez desde el mismo mes de 2023, o sea, cuando apenas asumió.

Claro que todos estos estudios representan una foto, un momento específico en la carrera hacia las elecciones legislativas, cuando se revelará cuán exitoso fue “abrazarse a las ideas de la libertad”, como pondera el Presidente. Será hasta entonces que Milei tendrá el desafío de mantener esa popularidad mediante una respuesta positiva a las demandas de la población que consolide las expectativas sobre su gobierno, como ocurrió con la reducción de la inflación. Aquí se abren varios interrogantes. El primero de ellos es cuál será el principal reclamo del electorado y el nivel de satisfacción con el mismo a la hora de ir a las urnas. Según la encuesta de D'Alessio IROL y Berensztein, la preocupación por cuestiones económicas (inflación e incertidumbre) tuvo una fuerte caída en comparación con la que había en el inicio del mandato de LLA, pero la inquietud por la inseguridad se mantuvo estable, aunque con oscilaciones. El mismo trabajo refleja que la “impunidad de actos de corrupción kirchnerista” es un tema que preocupa al 50% de los consultados. La “impunidad de actos de corrupción macrista” cosecha la inquietud de un 33%. La pregunta que resta hacer cuál es la visión de la opinión pública respecto de la tolerancia que el Presidente ha mostrado ante sospechas de maniobras ilícitas en ambos lados de ‘la grieta’, término que acuñó el recientemente fallecido Jorge Lanata; e incluso dentro de su propio gobierno, como el caso de las propiedades en Miami sin declarar del jefe de la DGI, al que el Ejecutivo parece querer encubrir.

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Desplome de la inflación como preocupación, pero se sostiene la inquietud por la inseguridad, según la encuesta de D'Alessio IROL y Berensztein

Efecto felicidad

En el Gobierno apuestan a que, de todos modos, el eventual bienestar económico atenúe cualquier demanda en términos institucionales. Milei ya adelantó que, a diferencia de anteriores gobiernos, no usará la billetera del gasto público como instrumento electoral. Esto, sin embargo, no significa que sus políticas no tengan finalmente ese cariz. Un dólar barato y la expansión del crédito para alentar el consumo de bienes, fenómenos en curso, se volverían centrales para estimular el “efecto felicidad” en una parte del electorado. Autos, motos, electrodomésticos, productos tecnológicos y viajes al exterior entran en ese menú. Todo trae la memoria el ‘Voto cuota’ con el que Carlos Menem, siempre reivindicado por Milei, ganó su reelección 3 décadas atrás.

Pero esa apuesta también genera preguntas. La principal: con qué dólares se financiará ese consumo que demandará divisas en una economía en la que escasean. La reactivación económica que se prevé para este año, en torno al 5%, disparará las importaciones, poniéndole presión a las reservas del Banco Central, todavía en cifras negativas. El blanqueo aportó los dólares en 2024, cambiando la ecuación. Este año otras podrían ser las vías cuando la liquidación de la cosecha se vería mermada por la baja de los precios internacionales. El BCRA acaba de conseguir un préstamo de tipo REPO con 5 bancos internacionales por US$1. 000 millones. Milei además confía en que su vínculo con Donald Trump facilite fondos frescos del FMI en el marco de un nuevo programa para el cual ya se iniciaron las negociaciones.

El dólar barato puede apuntalar un ‘efecto felicidad' entre los electores, pero tiene como contracara el encarecimiento de las exportaciones en un contexto en el que los países deprecian sus monedas frente a la estadounidense. Brasil es el caso testigo, cuando es el principal socio comercial de la Argentina. Las importaciones de productos terminados, por el contrario, se vuelven más accesibles lo que atenta contra la producción local con su eventual impacto en el empleo.

Otro de los interrogantes que ofrece el proceso electoral venidero es cuál será su morfología. Se incorpora la boleta única de papel, pero el Gobierno busca además derogar las elecciones primarias, las PASO. Por estas horas estaría buscando los votos para llevar el tema al recinto del Congreso. Los principales espacios como el peronismo, la UCR y el PRO estarían divididos sobre la conveniencia de prescindir de una herramienta que ha sido útil para ordenar al espectro opositor. Sin las PASO también se elimina la posibilidad de una reformulación del voto útil toda vez que la primaria ha funcionado como una encuesta nacional que permite potenciar a un determinado candidato luego en la elección general. Cabe recordar que tras perder por 15 puntos en las PASO, Mauricio Macri recortó a 8 la distancia en la general. De la misma forma, en las legislativas de 2021, el peronismo redujo de 4 a 1 punto la brecha con la que fue derrotado en la provincia de Buenos Aires entre las PASO y las generales de octubre. Sin la instancia de selección de candidatos no habría una segunda vuelta de facto en la que, por ejemplo, un candidato opositor pueda concentrar el voto útil en contra del oficialismo, que se vería beneficiado.

Como en toda elección legislativa la atención se concentrará en la provincia de Buenos Aires. Allí predomina el peronismo, y específicamente en el Conurbano es donde Cristina Kirchner concentra su mayor poder de fuego electoral. Las especulaciones giran en torno a una candidatura de la exPresidente a una banca en la Cámara de Diputados. Pero antes de competir contra LLA, CFK debe sortear el conflicto interno que mantiene con Axel Kicillof, quien construye un proyecto presidencial de cara a 2027. Son pocos los que arriesgan que habrá una ruptura definitiva entre la jefa del kirchnerismo y su hijo político que conduzca a una división de la oferta del peronismo en el principal distrito electoral. Sin embargo, la posibilidad de que en este turno se termine definiendo la jefatura del espacio no sería algo que esté completamente fuera de discusión. Una eventual fractura del peronismo en su bastión será, sin dudas, un factor de ventaja para Milei.

De la misma forma en la que el peronismo deberá dirimir su interna antes de enfrentarse con él, Milei tendrá como paso previo el reordenamiento bajo su conducción de todo el espectro que va desde el centro hacia la derecha. Esto implica reducir a Mauricio Macri a su mínima expresión y convertir al PRO en un apéndice de LLA si es que no pudo absorberlo del todo. El Presidente puso como condición para una alianza que sea en todo el país. Pero en la Ciudad de Buenos Aires se produjo el primer signo de que eso no ocurrirá. Jorge Macri dictó el desdoblamiento de los comicios para fastidio de los libertarios referenciados en Karina Milei, con los que el oficialismo local mantiene una relación tirante que se agravó por el voto de ese sector en contra del presupuesto. Con esa estrategia, los Macri pretenden retener su histórico bastión, en el que el PRO gobierna ininterrumpidamente desde hace casi 2 décadas, tiempo suficiente para acumular un natural desgaste frente a su electorado, lo que Milei buscará aprovechar.

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