Esto no es un tema menor y se dice que es incluso el más importante, más allá de los candidatos y sus promesas. Cuando se analiza la remontada de Mauricio Macri entre las PASO y las Generales de octubre en 2019, los fiscales de mesa fueron clave.
Las estructuras históricas de la Argentina -peronismo y radicalismo- se sacarán chispas en las elecciones del domingo 13 de agosto y dejarán un claro mensaje a partidos minoritarios de ambas coaliciones como el PRO y Unidad Ciudadana: además de ser una gran encuesta nacional, responderán quién manda realmente en el territorio.
En este marco, se desató la guerra por los fiscales de mesa. El periodista especializado en el conurbano bonaerense, Sebastián Dumont, columnista de Urgente24, advirtió desde su cuenta en Twitter lo que está pasando en el territorio:
Un fiscal de mesa en el GBA se paga promedio 15 mil pesos. Las estructuras aceitadas ofrecen más dinero y rompen el mercado dejando a las fuerzas minoritarias con pocas posibilidades de contar con uno en cada mesa Un fiscal de mesa en el GBA se paga promedio 15 mil pesos. Las estructuras aceitadas ofrecen más dinero y rompen el mercado dejando a las fuerzas minoritarias con pocas posibilidades de contar con uno en cada mesa
Si se multiplica, cada candidato necesitaría sólo por las PASO alrededor de $100.000 millones. Es un tema que es debatido en privado en los espacios. Por ejemplo, fue una de las fuertes discusiones en La Libertad Avanza entre Javier Milei, Carlos Kikuchi y Sebastián Pareja cuando se advertía la necesidad de llegar a 80.000 fiscales y en ese entonces estaban promediando los 15.000 sobre un total de 104.600 mesas en todo el país. Hoy, Milei responde confiado que ya está arriba de esos 80.000 y aspira a llegar a 100.000 para octubre.
En tanto, en Juntos por el Cambio hay una interna feroz por aquellos que decidieron jugar para Patricia Bullrich. Hay quienes advirtieron a La Fuerza del Cambio que la gente de Horacio Rodríguez Larreta los estaba tentando para pasarse de bando.
Por caso, el periodista Ezequiel Spillman detalló desde Perfil: “En JxC calculan, para todo el país, 155 mil personas que puedan cuidar las boletas en todas las provincias. El larretismo viene trabajando en ese sentido con la ayuda de intendentes y dirigentes territoriales de todo tipo y color partidario”.
Por este motivo, fue clave para el jefe de gobierno porteño recibir el apoyo de los triunfadores en las provincias durante 2023 porque allí se asegura que todas esa estructura que funcionó muy bien para derrotar a los oficialismos, ahora jueguen para él y no para otros -internos o externos-.
Es que ni UP ni JXC se pueden confiar en el voto indeciso porque esta vez se encuentra muy rebelde a la hora de votar y no está claro a quién elegiría en caso de presentarse en el cuarto oscuro: en Santa Fe, el ausentismo benefició a la oposición, pero en Córdoba fue clave para el oficialismo local.
UP, JXC y LLA son las principales alianzas que han lanzado una campaña en las redes para anotarse y fiscalizar, a fin de evitar que desaparezcan boletas o poder defender eventuales impugnaciones en medio de la rosca política.
Será interesante analizar cuál fue la estructura que mejor aceitada se encuentra en agosto 2023 para octubre 2023 y lo que viene, en medio de un análisis muy chato que concluye que los partidos políticos han muerto. Veremos...
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