Se trata del caso de Myrian Prunotto, la vicegobernadora electa en Córdoba que jugó para el PJ pero sigue afiliada a la UCR. El paso de la intendente de Estación Juárez Celman al oficialismo fue un golpe duro y, por ello, el radicalismo cordobés está dispuesto a pasarle factura.
El salto de la dirigente al proyecto de Martín Llaryora se gestó y produjo a fines del año pasado. Disconforme con la candidatura de Luis Juez, la dirigente hasta entonces del radicalismo fue la primera en peregrinar al PJ.
Detrás de ella se pasaron varios dirigentes más de Juntos por el Cambio. Uno notable fue Javier Pretto, ex presidente del PRO en Córdoba y ahora viceintendente de Daniel Passerini.
En el radicalismo leyeron el paso de Prunotto como una traición. Según las entrañas de la UCR, la motivación no fue más que la búsqueda de un cargo.
Sin embargo, Prunotto expuso una cruda realidad radical. El partido está prácticamente acéfalo en la práctica y las fisuras internas son, en muchos casos, insalvables con el sector que domina las relaciones con el resto de los socios de Juntos por el Cambio.
Además, el caso Prunotto dejó entrever la dilución del sentimiento radical en medio de la rosca cambiemista. Así, la gravedad de las relaciones con los socios terminó agrietando la estructura interna de la UCR en Córdoba.
Con todo ello a cuestas, la UCR cordobesa intentará disciplinar a Prunotto y darle una “pena ejemplar” por su accionar. Algo que la dirigente ya denunció meses atrás.
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El lunes por la mañana, el Comité Central del radicalismo resolverá sobre la integración o no de Myrian Prunotto. El mismo estará encabezado por el negrista Marcos Carasso, quien fue candidato a vicegobernador de Luis Juez.
La resolución de la posible expulsión podría ser el pie de un fuerte litigio en Tribunales Federales. El Juzgado Federal N°1 subrogado por Alejandro Sánchez Freytes es el que cuenta con competencia electoral en la provincia.
Junto a Prunotto, podrían caer otros dirigentes que también saltaron al oficialismo. En cada caso, las filiales departamentales deberán denunciar a los integrantes que hayan incurrido en esa acción.
Curiosamente, el radicalismo omitió acciones contra Gustavo Santos, integrante del partido que sigue afiliado a pesar de haber sido presidente de la Agencia Córdoba Turismo para Juan Schiaretti y secretario de Turismo para Mauricio Macri, militando para el PRO.
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