Así, Santa Fe confirmó la caída de otro oficialismo, al igual que lo sucedido en otras provincias. San Juan, Santa Cruz, Neuquén y San Luis fueron tan solo algunos ejemplos de recambio en los mandos provinciales.
Con esa tendencia en el radar, desde Córdoba consideraron que el gobernador electo fue un verdadero oasis en el desierto peronista a nivel nacional. Una de las pocas provincias donde el PJ no quedó pegado a las impericias de Nación.
Bullrich junto a Pullaro
Maximiliano Pullaro, nuevo gobernador de Santa Fe.
En ese sentido, Llaryora tendría cada vez más firme su decisión de no avanzar con la apoyatura explícita a ningún espacio más allá de octubre. Hasta las generales, el ganador de Córdoba acompañará a su mentor Schiaretti en su aventura presidencial.
Para un potencial noviembre, el nuevo gobernador podría tener por delante un escenario con un kirchnerismo en jaque. Y con ello, mucho espacio para ocupar el amplio campo peronista que quede vacío.
En Córdoba, el oficialismo proyecta con paciencia darle continuidad a la prolijidad de la gestión schiarettista, incluyendo cambios que transformen surgidos del llaryorismo. Una receta que conduciría a mantener una tasa de éxito firme y un pergamino muy importante de cara al próximo período.
De esa manera, la expectativa sobre las “acciones” de Llaryora en 2024 es de alta cotización. Viajando ligero sin el peso doctrinario, el nuevo y joven gobernador de Córdoba será un protagonista obligatorio.
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