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Pichetto vs. Iglesias abrieron fuego y se desató una guerra feroz por el rearmado de listas y la 3ra. vía

El diputado Fernando Iglesias y el excandidato a vicepresidente Miguel Pichetto protagonizaron un cruce con miras a las PASO y a que cada espacio intente reforzar su identidad. La guerra por la 3ra. vía electoral comenzó.

Ambos polos de la grieta están perdiendo electores. Eso está claro. Uno -Juntos por el Cambio- por el fracaso de Mauricio Macri y otro -Frente de Todos- por el desgaste propio de la gestión, la pandemia, la economía, etcétera.

Ambos frentes pelean ahora por seguir reforzando sus perfiles mientras se abre paso a una nueva 3ra. opción electoral que intenta aglutinar aquellos electores indecisos que exigen mayor profesionalismo político y económico a la hora de gestionar el Estado, respeto a las instituciones y estabilidad.

En este contexto, se produjo un fuerte cruce entre el diputado opositor Fernando Iglesias y el excandidato a vicepresidente Miguel Pichetto.

Todo empezó cuando el porteño publicó en el diario La Nación una columna de opinión titulado: "Los deseos imaginarios del peronismo republicano", partiendo del libro de Juan José Sebreli titulado: "Los deseos imaginarios del peronismo".

Allí, Iglesias disparó: "No se puede ganar sin una pata peronista ni se puede cambiar el país sin el peronismo, sostienen. Sin embargo, había más peronismo en Juntos por el Cambio 2019, que perdió, que en Cambiemos 2017, que ganó. Y la razón es simple: el peronismo republicano, ese oxímoron siempre en construcción, suma más por afuera que por adentro, propiciando un escenario de tres fuerzas como el de 2017, en el que Juntos por el Cambio ganó, y no uno de dos fuerzas, como el de 2019, en el que perdió a pesar de sacar dos millones de votos más que en 2015. Agrego: ¿es razonable que intenten cooptar a los peronistas republicanos quienes creen que una renovación peronista es posible? ¿Cómo van a hacer para renovarse si cooptamos a los mejores? ¿No conduce esa estrategia a regalarle el peronismo al kirchnerismo? ¿No propicia lo que se dice querer evitar: un país partido por una grieta y con un escenario electoral de dos fuerzas? ¿Y no es curioso que apuesten a la rosca política quienes se dicen peronistas, mientras los gorilas y elitistas nos ocupamos de representar al pueblo del 41% y los banderazos, ese nuevo subsuelo de la patria que se acaba de sublevar?".

Y arremetió: "La posibilidad de que un peronismo republicano ayude a cambiar lo que hay que cambiar no es nula, pero es poca. Quienes lo dan por descontado reemplazan los hechos de la historia por deseos imaginarios con escaso contacto con la realidad. E ignoran lo decisivo: la densa trama de relaciones, amistades, identidades, complicidades y pactos que ligan a los peronistas con los peronistas, y no con Juntos por el Cambio, y los muy concretos intereses del país subsidiado que el peronismo representa hoy: sectores económicos, votantes, provincias y sindicatos corporativizados que han proliferado en la Argentina que el peronismo ha creado, que subsisten pese a la crisis y que no desean cambiar. En todo caso, intentar que el peronismo apoye cambios es una cosa. Depender de que lo haga es un suicidio disfrazado de estrategia electoral. Si la oposición no solo quiere volver al poder, sino cambiar el país debería aprender, además, de la reciente experiencia del peronismo: las alianzas que sirven para llegar al gobierno no siempre sirven para gobernar".

Entonces, el exsenador rionegrino le respondió desde su cuenta en Twitter: "En los años que, como representante de ese peronismo, fui parte de Cambiemos aporté mi visión política, dando la cara y aportando ideas y proyectos. Considero que esos aportes fueron positivos, lamentablemente no alcanzó para ganar en 2019.

Pero perder una elección es parte de la política y del juego democrático. Para que el votante vuelva a confiar en uno es necesario escucharlo y darle un horizonte luminoso. No sirve enojarse con quienes no nos votaron ni buscar excusas y evasivas para explicar una derrota.

Hay que tener el coraje de revisar los errores y volver a intentarlo. Las fuerzas republicanas podemos ganar en 2021 y 2023 proponiendo otro modelo, no haciendo separatismos tacticistas y excluyendo a quienes caminaron con nosotros en los peores momentos".

En un extenso hilo en Twitter, Pichetto siguió: "¿Quién es el certificador del republicanismo, el diputado Iglesias? ¿Se trata de un paladín del diálogo, de la tolerancia, del respeto al pensamiento del otro? Que fatal arrogancia señalar quien si y quien no puede estar en una formación política.

Dice Iglesias que “los gorilas y elitistas nos ocupamos de representar al pueblo del 41% y los banderazos” ¡De verdad se tiene en alta estima! ¿Así que se adjudica Ud. la resistencia y los banderazos? Yo no tengo esa soberbia, ni los votos ni las manifestaciones me pertenecen.

No voy a contestar a las preguntas del diputado que dice que el Peronismo Republicano busca “¿dañar al país? u ¿obstruir todo con mayor eficacia desde dentro?”. Esas palabras destempladas lo describen a él y estimo que no nos está acusando de conspiración, verdad?".

Un sector de Juntos por el Cambio teme una perdida sensible de votantes entre los Libertarios y una tercera vía electoral liderada por el peronismo y la izquierda anti-k.

En el caso de Iglesias, el debate en el PRO es si la lista la liderará el ministro de Salud Fernán Quirós, Patricia Bullrich u otro dirigente. El legislador intenta ponerse al frente.

Los Juegos del Hambre 2021 acaban de comenzar.

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