Según los primeros trascendidos, el impuesto sería del 1% sobre las grandes riquezas, mientras que tanto la clase media como las empresas no se verían alcanzadas por el mismo. Serían alrededor de 14.000 las fortunas alcanzadas por el gravamen.
En palabras del Jefe de Estado, se trata de "una herramienta útil para afrontar la lucha contra el coronavirus y las dificultades del presente con la solidaridad de los que más tienen".
Más allá del optimismo oficialista con respecto a que se haga realidad, los senadores opositores de Juntos por el Cambio rechazan la iniciativa por considerarla como un ataque al sector más acomodado.
Desde el Frente de Izquierda, por su parte, ven con buenos ojos la medida. De hecho tienen su propio proyecto en el que el impuesto se cobra sobre los patrimonios que superen los $ 100.000.