Las domiciliarias para presos en grupo de riesgo cosechaban, según Giacobbe, sólo un 7% de adhesión entre los consultados contra un abrumador casi 90% en contra.
En ese dato y en ese 7% abundó Jorge Giacobbe en un informe difundido este viernes (8/5) cuyas principales conclusiones son las siguientes:
Después de varios días de intenso debate público, escuchando tanto posiciones definidas como grotescos panquequismos, aparecieron los números y las encuestas que revelan cómo están los tantos en la opinión pública: 7,1% a favor y 89% en contra.
Resulta interesante entonces descubrir cuál es el perfil del argentino que sostiene esta afirmativa.
No creo sorprender a nadie al concluir que este 7,1% está constituido básicamente por el delito y que adhieran a esta idea los delincuentes, violadores, ladrones y criminales que todavía no están detenidos. También se reúnen aquí, como seria lógico, sus parientes, amigos y afectos. Y seguramente se mezclarán aquí algunos ideólogos soñadores de sociedades y mundos que nadie desea. Es razonable.
Pero antes de revelar quienes son, resulta pertinente recordar que la creación de cárceles se basó en el objetivo de proteger a la sociedad de personas peligrosas, tanto como en el de proteger al delincuente de sus pulsiones y tendencias antisociales. Es el mismo mecanismo utilizado para tratar adicciones severas, apartar al paciente de los espacios donde puede perjudicarse y perjudicar.
Liberarlo entonces es quizás la peor idea que se le podría ocurrir a quien quiera cuidar a un delincuente.
Vamos entonces a saber quiénes son:
Por género: son más hombres (9%) que mujeres (5%).
Por edad: son más los jóvenes de hasta 30 años (10%) que las personas mayores de 31 años (5%).
Por localidad: son más residentes de CABA (14%) y de Córdoba (13%) que del resto del país.
Por ejemplo, en PBA adhiere el 5% y en Santa Fe tan sólo el 1,5%.
Profundizando un poco más, si dividimos las opiniones de CABA por zona: norte, centro y sur; los números dicen que en CABA norte esta idea reúne al 16% de sus habitantes, mientras que en CABA sur solo nuclea al 7%.
En el caso de PBA la vanguardia de esta idea se encuentra en la sección octava, La Plata, con 17, 5%.
Y si quisiéramos verlo conforme a la ideología del contestante, sobresalen el 16,5% de quienes dicen ser kirchneristas, el 12,4% de los autodefinidos como peronistas y el 8.6% de los radicales.
Entre los autodefinidos como independientes esta idea cautiva solo al 2,3%.
Veamos también qué sucede conforme al nivel educativo de los encuestados.
Están de acuerdo con liberar el 20% de quienes nunca asistieron al colegio y el 8,8 % de quienes solo cumplieron el ciclo primario. Entre los universitarios sólo el 7%.
Por último, repasemos qué sucede frente a los niveles de ingreso de los consultados. Esto está más parejo. Hacen punta los que ganan entre 30.000 y 50.000 pesos mensuales, 8%. Y se ubican en la retaguardia quienes ganan más de 130.000, 3%.
Resumiendo: sostiene esta idea solo el 7,1% de la población consultada. Dentro de ese conglomerado sobresalen como vanguardias hombres jóvenes, radicados en centros urbanos (CABA, Córdoba, La Plata), adherentes al kirchnerismo y al peronismo, de magro o nulo nivel de estudios y de escasos ingresos mensuales.
No es difícil adivinar que los jueces que hayan liberado incorrectamente impulsados por soñadores de sociedades indeseables para la gran mayoría estarán, tarde o temprano, en problemas.
Quienes los hayan impulsado ya no dirán lo que decían, y el conglomerado a favor es a todas luces insuficiente para sostener la pulseada.