Según publica esta mañana 'Clarín', para Larreta, más que una tema financiero, es político: "busca tumbarle el gobierno con un recorte de fondos que puede llegar a un punto de la coparticipación secundaria. Lo financiero sería sólo un disfraz".
Desde el matutino, argumentan que por eso mandó a preguntar qué va a hacer el gobierno, en estos términos: "si el recorte es de medio punto (unos $ 18.000) cerramos ya, y eso ya lo hemos pagado aprobando con votos de Cambiemos la suspensión del Consenso Fiscal. Si, en cambio, es de un punto (unos $ 36.000 millones), vamos a la guerra".
Y mientras los negociadores del peronismo esperan a que vuelva Alberto, "a los enviados de Larreta les interesa otra interconsulta: pregúntenle a Cristina. De otro lado de la línea, una sonrisa de compromiso. Creen que es una ventaja que el otro no sepa quién manda. Pero del otro lado, saben quién manda", concluye.
El otro tema es la inflación, y es el que concentra el mayor interés de Alberto. Confiado en los números que están monitoreando en la Secretaría de Comercio, al mandatario no le preocupa hoy la próxima difusión de la inflación. Después de reimpulsar la "Ley de Góndola", en su administración ya preparan un esquema de control de precios.
Aunque afirman, según publica hoy el diario 'El Cronista', no con la impronta morenista. "Queremos revisar la cadena para ver dónde se distorsionan algunos precios", minimizan.
La tarea no será fácil, y por ello "disfruta" por ahora, al menos, de no responder al sombrío presagio de Mauricio Macri en la campaña electoral sobre la política exterior del hoy nuevo gobierno: "No nos cerramos al mundo, al contrario, nos llaman para reunirse con Alberto", contraponen.