Del lado de los empresarios asistirán los ejecutivos de las firmas productoras de alimentos Arcor, AGD, Molinos Ríos de la Plata, Nestlé, Unilever, Ledesma, Danone, Granja Tres Arroyos, la Copal, el consorcio de exportadores de carnes ABC y Mondelez, entre otras.
Cabe recordar que las imputadas por la Secretaría de Comercio son Mastellone, Fargo, AGD, Danone, Molinos Cañuelas, Bunge, Molinos Río de la Plata, Unilever, P&G, Paladini y Potigian, a quienes se acusó “por retención en sus volúmenes de producción”.
También habrá representantes de los supermercados y de los productores de materias primas, por lo cual se espera la presencia de la Asociación Supermercados Unidos (ASU) y del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA).
Del sector sindical, participarán representantes de la Confederación General del Trabajo (CGT), la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), el Sindicatos de Trabajadores de Industrias de Alimentación (STIA) y la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys).
El sector alimenticio es el que viene registrando los mayores incrementos de precios, una tendencia que se fue profundizando durante la pandemia y con los movimientos del dólar, con su consiguiente impacto en la inflación y en los niveles de pobreza.
La semana pasada, Kulfas anticipó que los encuentros sectoriales empezarían "con la reunión de la cadena de alimentos, tomando como punto de partida las mesas que ya están conformadas en el Ministerio de Agricultura, entre ellas las que vienen trabajando los casos del trigo y del maíz".
Previo a la reunión de este jueves, el Gobierno mantuvo otros encuentros con sindicatos y empresarios. En esas reuniones le prometió a los gremios que habrá paritarias libres, sin piso ni techo, pero negoció entre 2 y 4 puntos por encima de la inflación.
Y a los empresarios les prometió estabilidad de las grandes variables, como el tipo de cambio, para dar un escenario previsible a las inversiones de la mano de una mayor demanda del mercado interno.
Pero las alimenticias reclaman más: primero se defenderán de la imputación de Comercio y luego pedirán que se descongelen precios, además de una rebaja impositiva.
Su planteo es que hay que revisar los costos de la cadena de comercialización teniendo en cuenta los costos con los que las compañías trabajan, que estiman que tuvieron un alza de entre 30% y 35% en promedio en el último año, con picos del 90%.
A esto, afirman, se le debe sumar el incremento del costo de la logística, que en 2020 se movió en torno del 35%.