Con el viaje de Alberto F, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner quedará de nuevo en el ejercicio de la presidencia de la Nación.
Según trascendió, el objetivo de la visita del Presidente a Israel es limar algunas asperezas tras el cortocircuito diplomático causado por su eventual decisión de eliminar a Hezbollah como organización terrorista, incidente bilateral que quedó resuelto cuando se rectificó de manera pública al señalar que Hezbollah no sería retirada de la nómina oficial. Resulta todo un gesto político que el primer viaje de Alberto F. como Presidente sea a Israel.
La visita también se dará días después de que se conmemore el aniversario de la muerte del fiscal Alberto Nisman, que investigaba el atentado ocurrido el 18 de julio de 1994 a la mutual israelita argentina.
Israel mantiene una férrea postura sobre la muerte de Nisman, por la cual responsabiliza a Irán, a quien también apunta por los atentados de 1994 a la AMIA y de 1992 a la embajada israelí en Buenos Aires. "No puedo descartar que Irán causó la trágica muerte de Nisman", dijo el primer ministro Benjamín Netanyahu en 2018.
En enero de 2019, el presidente de Israel, Reuven Rivlin, recibió en Jerusalén a la madre del fiscal, Sara Garfunkel, y sostuvo que considera a su hijo "un héroe". Días después, se inauguró un monumento homenaje a Nisman en Tel Aviv.
Volviendo al viaje a Israel, aún no está previsto que Benjamín Netanyahu reciba a Alberto Fernández, pero la Cancillería trabaja para lograr ese encuentro bilateral. De concretarse la reunión, el presidente argentino tiene intenciones de explicar al líder israelí su concepto de diplomacia sin ideologías y su intención de profundizar las relaciones entre ambos países.
La ceremonia principal se realizará el 23 de enero, y ya confirmaron su presencia Vladimir Putin y Emmanuel Macron. Alberto Fernández viajaría con el canciller Felipe Solá y Sergio Uribarri, designado embajador en Israel.
Cabe recordar que días atrás el diputado de Cambiemos Waldo Wolff le había enviado una carta al canciller Solá quejándose de que aún no hubiera designado a un representante oficial de la Argentina para asistir a dicho evento. De hecho, Wolff había solicitado que lo designen a él como enviado, haciéndose cargo de los costos de viaje y estadía.