De acuerdo con las estimaciones oficiales, las jubilaciones de las categorías más bajas recibirían un aumento de hasta 2 puntos por encima del porcentaje de inflación trimestral estimada, que ronda cerca del 11%. Se trata del 75% de los jubilados y pensionados.
Para las categorías más altas el incremento sería de un tercio del aumento correspondiente a los que menos ganan, o sea, un 4%.
El gobierno de Alberto Fernández cambió la metodología para establecer esos incrementos.
La modificación se produjo a partir de la sanción de la ley de Solidaridad Social y Emergencia Productiva en diciembre pasado, que suspendió por 180 días la aplicación de la fórmula de movilidad jubilatoria que estaba vigente, con el fin de determinar un nuevo esquema.
En paralelo, en ese momento la administración de Fernández otorgó sumas fijas para los sectores que cobran las jubilaciones más bajas y las pensiones no contributivas.
Esos adicionales fueron de 5.000 pesos en diciembre y 5.000 en enero.
Con la ley de movilidad, los jubilados hubieran cobrado según la inflación registrada en los últimos seis meses.
Es decir que en marzo deberían recibir una suba del 11,5%, que es mucho más alta que la suba de precios proyectada para el primer trimestre.