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El Frente de Todos no esperará mucho más a Martín Gill.
En ese mismo orden, es Fernández quien ordenó una reunión inmediata en Olivos con Carlos Caserio y otros integrantes del Frente de todos de Córdoba para definir otro nombre que sí esté dispuesto. Esta misma tarde (20/7) se llevará a cabo el cónclave del Frente de Todos, donde la dirigencia nacional dará definiciones por hartazgo.
En caso de terminar desistiendo de la propuesta, Martín Gill vería complicaciones en su gestión en Nación, aunque siempre podría regresar a la hasta ahora fructífera (para sí mismo) intendencia de Villa María. Por supuesto, que esa sería la peor consecuencia política.
El objetivo del Frente de Todos es claro: retener la banca en el Senado. Pero esto implica vencer al tramo de Hacemos por Córdoba, que es el verdadero rival del kirchnerismo en las próximas elecciones en Córdoba.
Y según las proyecciones de Caserio, eso se lograría más fácilmente con candidatos moderados, como el propio Martín Gill. Aunque desde Nación parece que la paciencia se va agotando.
El problema es que los nombres “suplentes” no cuentan con una exposición mayúscula como para traccionar votos de manera potente. Y perder potencia en el despegue nunca es algo bueno, menos a sabiendas de que el Frente de Todos se enfrenta a toda una coyuntura adversa en Córdoba.
Quedará por verse quien acompaña finalmente al senador Carlos Caserio en la fórmula “K”. Sin dudas, un tema que desvela a todos los kirchneristas que de no lograr el armado, perderían en manos de un schiarettismo que luce cada vez más fuerte.