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Alerta en la Rosada: La inflación y las restricciones erosionan al FDT en una franja etaria clave

El oficialismo y la oposición se preparan para una elección muy complicada por la crisis económica, la pandemia y el resultado incierto. Por un lado, el oficialismo sigue sufriendo los números de las encuestas. Por el otro lado, la oposición no logra aglutinar ese descontento del votante indeciso.

Se encendieron todas las alarmas en la Casa Rosada por las últimas encuestas mientras la segunda ola de coronavirus avanza en todo el país.

Es que la inflación y las restricciones están erosionando su electorado y el presidente Alberto Fernández, al frente de la comunicación del Gobierno nacional, no para de caer en las mediciones.

Ahora, la advertencia llegó de la mano de la encuestadora Synopsis, que en su último relevamiento de marzo, de 1.211 casos, se ocupó de entender qué les está pasando a los jóvenes con el duro contexto que los rodea.

Entre los desencantados, un lugar importante lo ocupan los jóvenes de 16 a 29 años, quienes hoy están analizando no volver a votar al Frente de Todos. Allí, la estrategia de los Libertarios debería ser muy certera.

Según la medidora que conduce el politólogo Lucas Romero, del pico del 77% que logró Fernández en abril 2020, se derrumbó al 18,9% en marzo 2021.

Si bien la muestra no resulta altamente representativa porque apenas supera los 1.000 confirmados, esa pérdida de casi 60 puntos es contundente e innegable.

La muestra también advierte por la imagen general del presidente: su imagen positiva pasó del 64,3% al 27,1%.

Entonces, la pregunta que más le interesa al oficialismo: ¿Volvería a votar al FDT? Entre los de 16 a 29 años, sólo un 57% mantendría su voto este año, contra 39,1% que se inclinaría por otra fuerza política. El resto, mínimo, sigue indeciso, graficó Clarín, que accedió al informe.

Entonces, el medio opositor desglosó:

- Entre los de 30 a 49, los fieles suben a 57,1% y los "desencantados" bajan a 27,2%.

- Entre los de 50 a 64, un 62,6% mantendría su apoyo al FdT y un 23,6% lo cambiaría.

- Y entre los de más de 65, un 68,2% volvería a votar al oficialismo y sólo un 11,9% optaría por una variante opositora.

Y en cuanto a las principales preocupaciones, Romero enumeró:

1) Inflación.

2) Corrupción

"La otra razón es la pandemia, la cuarentena, y en particular las últimas restricciones. El Presidente y muchos oficialistas vienen siendo muy críticos de la conducta de los jóvenes, y las restricciones a la nocturnidad los dejaron sin uno de los principales componentes de entretenimiento. Creemos que esto, más su preocupación por la inflación, puede haber influido para esta llamativa quita de apoyo", insistió el analista.

El pasado 25 de marzo, Romero ya había adelantado algo en una columna de opinión en El Cronista Comercial:

Alberto Fernández repite como mantra que la unidad del peronismo es lo que garantizó el triunfo de 2019, y promete que conservando esa unidad se garantizará que no vuelvan las derrotas. Pero ese diagnostico comete el error de creer que por sí sola la unidad de esos dirigentes garantizará la unidad de la misma gente que los eligió en 2019. ¿Eso es efectivamente así? ¿Si se conserva la unidad del peronismo, los votantes del Frente de Todos también permanecerán unidos?

Lo primero que hay que entender para responder esas preguntas, es que el 48,2% de votantes que eligieron a Fernández no eran un bloque monolítico. Es cierto que la mayoría de esos votantes estaban consustanciados con el liderazgo de Cristina Kirchner y acompañaron con entusiasmo la decisión de ella de ceder el lugar de privilegio para garantizar el triunfo. Pero no menos cierto es que hubo una porción minoritaria -no por ello menos estratégica- de votantes que eligieron a Alberto Fernández a pesar de Cristina Kirchner. Votantes que, teniendo un sentimiento refractario hacia la candidata a vice, creyeron que el Frente de Todos no era el Frente para la Victoria y que iba a gobernar Alberto y no Cristina.

Lo segundo que hay que tener presente, es que las cosas no han salido bien para el Gobierno hasta aquí. El mandato económico de poner en marcha la economía -principal mandato recogido en las urnas por el presidente-, aún permanece incumplido. Es cierto que ocurrió la pandemia, pero también es cierto que frente a las necesidades las excusas no sirven de mucho: el salario real volvió a caer en 2020 por tercer año consecutivo, el desempleo y la pobreza crecieron y el rumbo económico del Gobierno no despierta entusiasmo en los inversores. Adicionalmente a ello, en lo político, la influencia que se ha visto de Cristina Kirchner en nombramientos y decisiones de Gobierno ha contribuido a desvirtuar bastante la idea de que el Frente de Todos no era el Frente para la Victoria, y a darle verosimilitud al latiguillo opositor de "Gobierna Cristina, Alberto es un títere".

Ambos factores (el económico y el político) ayudan a entender la caída en la popularidad del Gobierno y de Alberto Fernández (la imagen positiva de ambos registra caídas de más de 30 . desde marzo de 2020). Pero también ayudan a entender por qué los votantes del Frente de Todos ya no están todos unidos en apoyo del Gobierno. Detrás del deterioro de la popularidad del Gobierno, también se puede observar un creciente número de "desencantados", votantes del Frente de Todos que, si hoy fueran las elecciones, dicen que votarían por otra fuerza política. Ese grupo de votantes llegó a representar, en nuestro último estudio nacional de opinión pública de marzo, el 24% de los votantes del Frente de Todos en 2019. Por lo tanto, por más que el presidente reclame conservar la unidad del peronismo, esa unidad de los dirigentes ya no garantiza la unidad de todos sus votantes.
 

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